El 2021 del Sáhara Occidental: aumenta el apoyo internacional y la represión marroquí en los territorios ocupados.


Ali Mohamed.

ECS. Madrid. |
 La causa saharaui experimentó este saliente 2021 nuevas victorias diplomáticas y un apoyo sin precedentes en todo el mundo después de la reanudación de la lucha armada hace poco más de un año tras la violación por parte de Marruecos del alto el fuego al cruzar y construir en una zona de amortiguación. La comunidad internacional interpela al Consejo de Seguridad por una cuestión de descolonización que es responsabilidad de Naciones Unidas.

Desde la vuelta a las armas el 13 de noviembre de 2020, fecha en la que las autoridades de ocupación marroquíes rompieron el alto el fuego tras una agresión dirigida contra civiles saharauis en El Guerguerat, al extremo sur del Sáhara Occidental. Debido a lo anterior, la cuestión saharaui aparece cada vez más en la agenda de reuniones de organizaciones internacionales y encuentros bilaterales.

A lo largo del año, la diplomacia saharaui intensificó sus contactos y esfuerzos para recuperar los derechos arrebatados al pueblo saharaui, incluidos los de su soberanía permanente sobre sus recursos naturales explotados ilegalmente por la fuerza de ocupación apoyada por partes extranjeras, especialmente Francia, España y EE.UU.

En este contexto, la cuestión saharaui obtuvo "una contundente victoria" gracias en particular a la anulación por parte del Tribunal General de la Unión Europea de dos acuerdos comerciales entre la UE y Marruecos porque fueron firmados sin el consentimiento del pueblo saharaui, cuyo representante legítimo es el Frente POLISARIO. Se trata por tanto de una decisión histórica del tribunal de la UE que ahora reconoce al Frente POLISARIO como el único representante legítimo del pueblo saharaui, un camino allanado por Mhamed Jadad años anteriores.

El año 2021 estuvo además marcado por un amplio apoyo a la causa saharaui en todo el mundo, ya que siendo una cuestión de descolonización en virtud de las resoluciones de la ONU, experimentando una amplia ola de solidaridad.

Convencidos de la verdad y justicia de la causa saharaui, varios países anunciaron la reanudación de relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) como Perú que restableció el 8 de septiembre de 2021 sus vínculos con este Estado, marcando así otra nueva victoria para la República Saharaui y propiciando el terreno para otras: en la misma semana Bolivia anunció el fortalecimiento y profundización de las relaciones bilaterales. En Europa, a pesar de estar dominada por una política regional única, varios países como Dinamarca y Suecia reiteraron su deseo de reconocer a la RASD como estado.

Asimismo, el pasado mes de febrero, varios países (España, Francia, Austria, Alemania, Australia, Timor-Leste e.t.c) organizaron multitudinarias manifestaciones de solidaridad y apoyo a la causa saharaui y su vinculación al Frente POLISARIO.

Presión por negociaciones directas:

En el plano político, es innegable afirmar que el conflicto saharaui está viviendo nuevos desarrollos más allá de la diplomacia declaratoria. El nombramiento en octubre de 2021, tras más de dos años de espera, del italo-sueco Staffan de Mistura, como nuevo enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, aunque este nombramiento no es "un fin en sí mismo" y solo un ''medio'' para alcanzar una solución que prevea la autodeterminación del pueblo saharaui. 

Desde el nombramiento del sucesor del alemán Horst Kohler que dimitió en mayo de 2019, muchos países, incluido Argelia, han seguido mostrando su apoyo a los esfuerzos de De Mistura, solicitándole que inicie negociaciones "directas" entre las partes en conflicto; Marruecos y el Frente POLISARIO, rechazando así el formato de las llamadas "mesas redondas" tras demostrarse que fue solo una maniobra dilatoria del régimen marroquí, que no muestra voluntad para concluir el proceso de descolonización de forma pacífica y conforme a la legalidad internacional que protege el derecho de los pueblos sometidos a dominación colonial a decidir sobre su futuro. 

Esto es lo que reafirmó el presidente saharaui Brahim Ghali el 1 de diciembre, destacando que Marruecos ahora tiene dos opciones: la normativa defendida por la ONU basada en la organización de un referéndum de autodeterminación, o la solución negociada defendida por la Unión Africana en marzo de 2021, a saber, el relanzamiento de "conversaciones directas y francas sin condiciones previas" entre la RASD y Marruecos, respetando los artículos de su carta fundacional. 

A la espera del relanzamiento del proceso político, el pueblo saharaui, decidido a continuar su lucha armada, ha intensificado sus ataques. Desde la agresión marroquí en El Guerguerat, el Ejército de Liberación Saharaui ha infligido "grandes pérdidas humanas y materiales" al ejército de ocupación marroquí.

Las pérdidas sufridas por el enemigo este año son "inconmensurables", recordó el presidente de la RASD a principios de diciembre en una declaración, citando, como ejemplo, una operación armada ejecutada por el ejército saharaui contra una base militar marroquí en el muro militar y que dejó 53 muertos entre los soldados marroquíes.

Aumento de la represión marroquí:

En cuanto a la situación de los derechos humanos en los territorios saharauis ocupados, en 2021 se registró una implacabilidad sin precedentes del ocupante marroquí, especialmente contra los activistas de derechos humanos, periodistas y mujeres. El caso de la activista Sultana Jaya y su familia en Bojador ocupado es el caso más preocupante e inquietante dada la indiferencia de la ONU.

La activista sufre desde hace un año junto a su familia un arresto domiciliario impuesto por Marruecos, y durante el mismo han llevado a cabo diversas formas de intimidación, torturas, violación, inyecciones forzadas, destrucción de mobiliario, amenazas y todo tipo de prácticas que atentan contra la dignidad humana. La inhumana situación en la que se encuentra Sultana Jaya ha causado que muchas oenegés internacionales lancen serias advertencias sobre el peligro que corre su vida, dada la situación de extrema vulnerabilidad e indefensión frente al aparato de represión marroquí. 

Como es habitual año tras año, el ocupante continuó violando los derechos humanos en el Sáhara Occidental a los ojos de las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad. Durante este año, las autoridades saharauis, reputadas organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, así como los grupos de apoyo al pueblo saharaui, lanzaron numerosos llamamientos y avisos para poner fin a la violencia permanente desplegada por el ocupante marroquí contra el pueblo saharaui.

En este sentido, se renovaron los llamamientos para ampliar el mandato de la MINURSO a la vigilancia de los derechos humanos en los territorios ocupados. Una vez más, el Consejo de Seguridad aprobó una infame resolución ampliando el mandato de la MINURSO, considerada totalmente desequilibrada por la sencilla razón de que no tuvo en cuenta los últimos acontecimientos en la región y no condenar al responsable de la violación del alto el fuego a pesar de que en el contenido de la propia resolución se detalla las acciones de cada parte durante los sucesos de El Guerguerat.

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