Una piscifactoría instalada por Marruecos en aguas españolas reaviva la tensión entre Madrid y Rabat.

Por Lehbib Abdelhay /ECS 

Madrid (ECS). - España protestó la semana pasada ante Marruecos por la instalación ilegal de una piscifactoría frente al archipiélago español de las islas Chafarinas, reivindicado por Rabat. 

Tras la instalación no autorizada de una piscifactoría frente a las islas españolas de Chafarinas, el gobierno de España ha protestado oficialmente ante Marruecos destacando "una ocupación ilegal de las aguas territoriales españolas", además de abrir una investigación a la empresa española que realizó la instalación de las jaulas.

Según El País, el canciller español, José Manuel Albares, entregó una nota de protesta a la embajada de Marruecos en España la semana pasada. El Reino está acusado de haber instalado en aguas española una piscifactoría frente a las islas Chafarinas, dijo el rotativo español, citando fuentes diplomáticas del gobierno de coalición.

El diario español recuerda que el gobierno español ha tratado de evitar roces con el país vecino, con el fin de superar una crisis diplomática que aún no está definitivamente cerrada: la embajadora de Marruecos en Madrid, Karima Benyaich, aún no ha retomado sus funciones, recuerda.

Para El País, siempre citando fuentes de la diplomacia española, José Manuel Albares considera que se trata de “una ocupación ilegal de las aguas territoriales españolas, un riesgo para la seguridad de la navegación pero también una amenaza para el medio ambiente”, se lee en la nota de El País.

Por su parte, el Ministerio de Transportes también ha abierto un expediente a la empresa española Morenot, especializada en piscicultura y con sede en Tarragona. La firma catalana había suministrado e instalado las jaulas marinas para la empresa de cultivo de peces marroquí. La empresa española, filial de un grupo noruego, dispone por tanto de unos veinte días para retirar sus jaulas si no quiere arriesgarse a una sanción por haberlas instalado sin autorización, en violación de la normativa medioambiental y de seguridad marítima.

La empresa marroquí encargada de la concesión de piscicultura, especializada en la cría de dorada y lubina, es Mediterranean Aquafarm. Como informamos anteriormente, la empresa que pertenecía al exministro marroquí Abdelaâdim Guerrouj terminó siendo vendida al especialista portugués en distribución masiva, Jerónimo Martins. Una adquisición cercana al 66% y avalada por el Consejo de la Competencia.

El pasado mes de marzo, la empresa recibió la concesión de piscicultura mediante resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado de Marruecos. Un texto rápidamente criticado por el partido de extrema derecha español, Vox. El gobierno de España, por su parte, respondió que no había recibido ninguna notificación sobre la instalación de una piscifactoría.

El territorio de las islas Chafarinas, reclamado por Marruecos, pertenece a España. Actualmente está habitada principalmente por los militares y guardacostas españoles.

En 2012, Marruecos protestó enérgicamente contra el desembarco de la Guardia Civil española en estas islas. En ese momento, fue Saâdeddine El Otmani, como jefa de diplomacia, quien convocó al embajador de España en Rabat para pedirle aclaraciones sobre las declaraciones del entonces ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz, sobre el despliegue de la Guardia Civil en Islas Chafarinas. El ministro español había motivado la decisión por el deseo de luchar contra la inmigración y el narcotráfico.

Históricamente complicadas, las relaciones entre Marruecos y España se tensaron con fuerza en diciembre después de que Madrid se negara a reconocer, como lo hizo Trump días anteriores, la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y se han tensado gravemente luego de que España acogiera al líder de del Frente Polisario, Brahim Ghali para tratarse del covid-19.

La crisis diplomática tuvo como punto culminante la llegada a mitad de mayo de más de 10.000 migrantes al enclave español de Ceuta, tras la relajación de los controles por parte de las autoridades marroquíes. Entonces, Madrid acusó a Marruecos de "agresión" y "chantaje", mientras que Rabat denunció un "doble juego" e "intimidaciones" de España, y llamó a consultas a su embajadora en Madrid, quien aún no ha retornado a Madrid.

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