España, Alemania, Francia… ¿Está dando Europa sus espaldas a Marruecos?


Sputnik | ECS 

Madrid (ECS). - Las sospechas de espionaje que se ciernen sobre Rabat en el asunto del software Pegasus, han tensado aún más las relaciones entre Marruecos y los principales países europeos. El reino alauita parece cada vez más aislado diplomáticamente en el Viejo Continente.

Si bien varios medios de comunicación han revelado un posible uso de espionaje mediante el software espía Pegasus por parte de Marruecos contra líderes franceses en particular, la posición diplomática de Rabat en Europa continúa debilitándose.

Si Francia sigue siendo un aliado histórico del reino, el gobierno galo se toma muy en serio estas sospechas de espionaje y ha ordenado la apertura de una investigación. Ante la Asamblea Nacional, Jean Castex denunció hechos "de gran gravedad", si llegaban a ser verificados.

Por lo tanto, el asunto Pegasus podría soplar una ligera brisa sobre las relaciones franco-marroquíes, incluso si la mayoría de los observadores dudan de una ruptura repentina, dados los intereses de París sobre el terreno.

“Estas podrían ser protestas de baja intensidad a través de canales privados, pero las reacciones no irán más allá. Los intereses estratégicos de Francia en Marruecos son tan importantes que a París le irá bien contra la mala suerte”, explica Kader Abderrahim, profesor de Sciences Po, a Liberation.

Marruecos ha negado hasta ahora cualquier implicación en el asunto Pegasus, acusando a los medios de comunicación que retransmitieron la noticia de "ataques de odio". La fiscalía marroquí también ha declarado que quiere investigar lo que calificó de "acusaciones infundadas".

Aún así, es poco probable que estas sospechas resuelvan los asuntos de Rabat en Europa, ya socavada por disputas con varios estados miembros.

Crisis diplomática con España

La diplomacia marroquí se ve primero plagada de dificultades con España. El fuego humeante en las cenizas despertó en marzo, con las palabras de Saad Eddine El Othmani, primer ministro marroquí, quien había declarado que los enclaves españoles de Ceuta y Melilla "son tan marroquíes como el Sahara". Esto había dado lugar a la convocatoria de la embajadora de Marruecos en Madrid.

La escalada diplomática continuó a finales de abril, tras la hospitalización en Logroño de Brahim Ghali, Secretario General del Frente Polisario, que lucha contra Marruecos por la independencia del Sáhara Occidental. La crisis culminó con la afluencia de miles de migrantes, todos marroquíes, a las puertas de Ceuta y Melilla un mes después. Algunos habían visto entonces la mano de Rabat, acusando al reino de haber abierto las fronteras para ejercer un chantaje migratorio contra Madrid.

Más allá de España, este episodio había alterado las relaciones de Marruecos con Bruselas. De hecho, el Parlamento Europeo había votado una resolución condenando “el uso de controles fronterizos y la migración por Marruecos” como medio de presión política.

Berlín también está furiosa. 

Rabat también ha tenido que lidiar con Alemania en los últimos meses sobre la cuestión del Sáhara Occidental. El reconocimiento por Trump de la soberanía marroquí sobre la región en diciembre había conmovido a Berlín. Marruecos incluso terminó retirando a su embajador en Berlín en mayo, denunciando el “activismo antagónico” de Alemania sobre el contencioso.

La no invitación de Marruecos a la cumbre de Berlín para una conferencia internacional sobre Libia ya había provocado un escalofrío entre los dos países en enero de 2020. El ministro de Relaciones Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, expresó entonces su "profundo asombro" y acusó abiertamente a Alemania de jugar con la crisis de Libia como un “Instrumento para la promoción de sus intereses nacionales”.

A principios de junio, Berlín decidió finalmente congelar su fondo de ayuda al desarrollo, de más de mil millones de dólares, destinado a Marruecos.

Al otro lado del Mediterráneo, Marruecos también se metió recientemente en problemas con su vecino argelino por la cuestión de la autodeterminación de la Cabilia. El 18 de julio, Argel finalmente llamó a consulta a su embajador en Rabat. Marruecos queda totalmente aislado, tanto en el norte de África como en Europa. 

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