En la lista del software Pegasus: 10 primeros ministros, tres presidentes y un rey.


Entre 50.000 números de teléfono, el Proyecto Pegasus encontró los de cientos de funcionarios públicos. 

Los espías durante siglos han centrado su mirada en aquellos que dan forma a los destinos de las naciones: presidentes, primeros ministros, reyes...etc.

Y en el siglo XXI, la mayoría lleva teléfonos inteligentes.

Por Sidi Maatala /ECS 

Madrid (ECS). - Tal es la lógica subyacente de algunos de los descubrimientos más tentadores para una investigación internacional que en los últimos meses examinó una lista de más de 50.000 números de teléfono que incluían, según análisis forenses de docenas de iPhones, al menos algunas personas atacadas por el software espía Pegasus con licencia a los gobiernos de todo el mundo.

La lista contenía cientos de políticos y funcionarios gubernamentales. Pero, ¿qué pasa con los jefes de estado y de gobierno, posiblemente el objetivo más codiciado?

Catorce. O más concretamente: tres presidentes, diez primeros ministros y un rey.

Ninguno de ellos ofreció sus iPhones o dispositivos Android a The Washington Post y otras 16 organizaciones de noticias que examinaron la lista de números de teléfono. Eso significa que las pruebas forenses que podrían haber revelado una infección por el software espía característico de NSO, Pegasus, no fueron posibles. Tampoco fue posible determinar si algún cliente de NSO intentó infectar Pegasus a los teléfonos de distintos líderes del panorama internacional, y mucho menos si alguno logró convertir estos dispositivos altamente personales en 'espías de bolsillo' capaces de rastrear casi todos los movimientos, comunicaciones y relaciones personales de un líder nacional.

Pero aquí está quién aparece en la lista: tres presidentes en funciones, el francés Emmanuel Macron, el iraquí Barham Salih y el sudafricano Cyril Ramaphosa. Tres primeros ministros actuales, Imran Khan de Pakistán, Mostafa Madbouly de Egipto y Saadeddine El Othmani de Marruecos.

Siete ex primeros ministros, quienes según la línea cronológica de la lista fueron espiados mientras aún estaban en el cargo: Ahmed Obeid bin Daghr de Yemen, Saad Hariri de Líbano, Ruhakana Rugunda de Uganda, Édouard Philippe de Francia, Bakitzhan Sagintayev de Kazajstán, Noureddine Bedoui de Argelia y Charles Michel de Bélgica. 

Y un rey: Mohamed VI de Marruecos.

The Washington Post y sus organizaciones de noticias asociadas en 10 países confirmaron la propiedad de estos números y otros citados en este artículo a través de registros públicos, libros de contactos de periodistas y consultas a funcionarios gubernamentales u otros asociados cercanos a los posibles objetivos, aunque en algunos casos no fue posible determinar si los números de teléfono eran activos o anteriores. El Washington Post confirmó cinco de los números, no obstante, el resto fueron confirmados por sus socios.

Las llamadas a casi todos los números de teléfono el lunes y martes produjeron llamadas canceladas o números cambiados. Un puñado de personas contestó. Otros sin embargo respondieron a los mensajes de texto.

Una organización periodística francesa sin ániml de lucro, Forbidden Stories, y el grupo de derechos humanos Amnistía Internacional, tuvieron acceso a la lista de más de 50.000 números. Compartieron la lista con The Washington Post y otras organizaciones de noticias.

Se desconoce el propósito de la lista y NSO niega que fuera una lista de objetivos de vigilancia. “Los datos tienen muchos usos legítimos y completamente apropiados que no tienen nada que ver con la vigilancia o con NSO”, escribió un abogado de Virginia, Tom Clare, que representa a la compañía Forbidden Stories.

El software espía pirateó teléfonos inteligentes en secreto. 

El examen forense realizado por el Laboratorio de Seguridad de Amnistía que analizó 67 teléfonos inteligentes afiliados con números en la lista, entre ellos encontró a 37 que habían sido penetrados con éxito por Pegasus o mostraban signos de intento de penetración. Los análisis de Amnistía también hallaron que muchos de los teléfonos mostraban signos de haber sido infectados o intentos de infección minutos o incluso segundos después de las marcas de tiempo que aparecían indicadas en la lista.

NSO, uno de los principales actores de este mercado, dice que tiene 60 clientes de agencias gubernamentales en 40 países. En todos los casos, dice la compañía, se supone que los objetivos son terroristas y criminales, como pedófilos, narcotraficantes y traficantes de personas. La compañía dice que prohíbe específicamente dirigirse a ciudadanos respetuosos con la ley, incluidos los funcionarios gubernamentales que llevan a cabo sus actividades comerciales ordinarias.

El director ejecutivo de NSO, Shalev Hulio, dijo el domingo que su compañía tiene políticas para protegerse contra el abuso en una entrevista telefónica con The Washington Post, luego de que apareciera en los informes de noticias de todo el mundo, bajo el título de Proyecto Pegasus.

“Todas las acusaciones sobre el uso indebido del sistema me conciernen. Viola la confianza que les damos a los clientes”, dijo Hulio. “Creo que tenemos que comprobar todas las acusaciones. Y si revisamos todas las acusaciones, podríamos encontrar que algunas de ellas son ciertas. Y si descubrimos que es cierto, tomaremos medidas enérgicas."

Por muy común que sea el espionaje DE líderes nacionales en general, las revelaciones públicas al respecto a menudo generan controversia. Cuando el excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional, Edward Snowden, reveló en 2013 que Estados Unidos había intervenido en un teléfono utilizado por la canciller alemana, Angela Merkel, provocó meses de alboroto en ese país y tensó las estrechas relaciones entre ambas naciones.

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