Crecen las voces en el Congreso de los Diputados pidiendo a la canciller española implicarse en la autodeterminación del pueblo saharaui.


Por Lehbib Abdelhay /ECS 

Madrid (ECS). - El diputado por la agrupación política EH Bildu, Jon Inarritu, pidió en Congreso de los diputados a la ministra de exteriores de España, Arancha González Laya, que se implique activamente para que el Sáhara Occidental pueda decidir libremente su futuro como insta la ONU.

En la sesión de control al Gobierno del 9 de junio, el diputado de EH Bildu recriminó a la ministra que cada vez que preguntan al Gobierno sobre el tema saharaui siempre dice lo mismo: que buscan una salida justa y mutuamente aceptable por las partes, “con lo que aceptan implícitamente el veto marroquí a cualquier avance”, ya que “tras 30 años de la MINURSO –la misión de la ONU- Marruecos imposibilita que se avance en la celebración de un referéndum en el Sáhara Occidental”.

Al explicar la postura del Gobierno, la ministra habló del apoyo de España a las resoluciones de Naciones Unidas, y citó la 2548 de 30 de octubre de 2020 por la que el Consejo de Seguridad renovó el mandato de la MINURSO por un año. “Esta es la posición que apoya España, esta es la que ha sido, y esta es la que va a ser”, afirmó.

En su respuesta en el pleno, la jefa de la diplomacia española recalcó que la postura del Gobierno de España respecto al Sáhara Occidental, «no difiere en nada» de la resolución de la ONU.

Desde que estalló el conflicto saharaui el pasado noviembre, la política española viene apoyando en mayor medida una implicación decidida por parte de España para descolonizar el último territorio africano como dictan las resoluciones de la ONU. 

En este sentido, partidos políticos, miembros del Congreso, eurodiputados e incluso ministros, trasladaron a la Ministra de Exteriores, Arancha González Laya, en varias ocasiones además, la necesidad de que España prevea la libre determinación del pueblo saharaui como le insta la ONU.

Ciertamente, la postura española no ha agradado mucho en Rabat, que ha desatado una furia diplomática sin precedentes que no ha logrado apenas cambios a pesar de los esfuerzos y recursos destinados a ella por parte del régimen de Marruecos. Es más, la jugada le salió mal y se volvió en su propia contra, proyectando ante la comunidad internacional su nula fiabilidad como socio para mantener la estabilidad regional, una imagen contraria a como se vendía Rabat por Occidental.

Publicar un comentario

0 Comentarios