Marruecos ha llegado al límite de supeditar sus relaciones a una elección en virtud de sus intereses expansionistas.


Sidi Maatala.

ECS. Madrid. | Tensiones abiertas con la Unión Africana, la UE, España, Alemania, Reino Unido...desde la reanudación de la guerra del Sáhara Occidental, un Marruecos despavorido busca obsesivamente que reconozcan su ocupación de territorios saharauis desde que Trump lo hizo a través de un tuit que le ocasionó gran rechazo internacional. 

Pese a todo, ni sus aliados más acérrimos, ni siquiera aquellos que mantienen un consulado fantasma abierto en Dajla o El Aaiún ocupado han seguido la estela del ex presidente Trump a pesar de las desesperadas peticiones del régimen marroquí. Una impotente y tímida Francia abrió una oficina del partido creado por Macron (LREM) en Dajla con el único objetivo de saciar el deseo marroquí de ostentación. 

La Administración Trump ha eludido en varias ocasiones pronunciarse sobre el reconocimiento que hizo Trump, dejando en el aire su aprobación a la desventura del presidente saliente. Esto ha producido gran decepción en Rabat, quien esperaba que durante la recién celebrada sesión del Consejo de Seguridad dedicada a la descolonización del Sáhara Occidental se siguiese la línea de Trump, condenada y rechazada por Rusia, Alemania y Reino Unido entre otros. No solo eso, sino que EE.UU reconoció antes de ayer que está en contacto con las partes en conflicto para detener las hostilidades armadas. Recientemente, Blinken advirtió a Marruecos por la cantidad de violaciones de derechos humanos y pisoteo de las libertades fundamentales. 

El ''aliado histórico'' de Marruecos no parece dispuesto a aprobar el ilegal reconocimiento de un territorio anexionado militarmente y se enfrenta o a condenar a Marruecos por iniciar la guerra o controlar sus salidas de tono. 

En la misma línea, los relatores de la ONU avisaron a Marruecos por la represión violenta que comete en los territorios ocupados del Sáhara Occidental.

Las diferencias políticas se han intensificado entre Madrid y Rabat en los últimos meses, sobre todo por la demarcación de la frontera marítima, considerada por los observadores como uno de los temas más delicados que quedan sin resolver, así como por la posición de España ante el reconocimiento de Donald Trump de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. España reiteró su apoyo a la legitimidad internacional, lo que Rabat vio como una posición negativa viniendo de un Estado vecino y socio estratégico del Reino.

Marruecos, tras los varapalos diplomáticos recibidos en la Unión Africana, no tuvo más que tensar las relaciones hispano-marroquíes, ya irritadas desde Noviembre por las declaraciones de Iglesias y el rechazo a abrir un consulado, instrumentalizando para ello el gesto humanitario que tuvo Madrid acogiendo a un jefe de Estado, Brahim Ghali, presidente de la República Saharaui. En paralelo la ola de inmigración y el tráfico de drogas no cesa a pesar de las millonarias ayudas monetarias y de equipamiento. Más aún, un atrevido Nasser Bourita, ha llegado al límite de supeditar sus relaciones a una elección en virtud de sus intereses expansionistas, ''¿Desean sacrificar nuestra relación por los saharauis?'' dijo el canciller marroquí. Lo mismo hizo con Nuakchott y Berlín, sensibilidad extrema que no puede ser sino tomada como miedo a enfrentarse a la realidad. 

En base a lo anterior y ante el sobredimensionamiento que hace Marruecos del gesto humanitario con Ghali, usa como muletilla el tema del independentismo catalán, comparándolo erróneamente con el tema saharaui, y reduciendo a ambos como mercancía de cambio. Como de costumbre, Marruecos siempre desempolva las cuestiones de Ceuta, Melilla o el independentismo catalán como cortina de humo. Ahora, a quien hace 6 años rechazaron, Carles Puigdemont, parece que le han concedido asilo político.

Estas diferencias ensombrecen a la opinión pública española, especialmente en los medios de comunicación y en los círculos políticos, que critican las políticas marroquíes, especialmente lo que llaman el "enfoque de chantaje" que supuestamente utiliza Rabat al inundar la región con inmigrantes ilegales y narcotraficantes.

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1 Comentarios

  1. el senor italiano -frances cazador de elefantes es el chango creador de este circo el fue el culpable de esto no marruecos ahora esta en hotel de lujo en dubay

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