La inteligencia francesa fue quien alertó a Marruecos de la entrada del Secretario General del Frente Polisario a España.


Por Sidi Maatala/ECS
 
París (ECS).- Desde que el máximo líder saharaui, Brahim Ghali, aterrizase en España para tratarse de la COVID-19, un aura de misteriosidad e intriga envuelve el caso en el que están entremetidos la inteligencia francesa, los servicios secretos marroquíes, fuerzas y cuerpos de seguridad del estado español y el CNI además de la diplomacia humanitaria desplegada por la canciller González Laya para contrarrestar el irracional enfado marroquí. 

Marruecos está cada vez más aislado en el panorama internacional tras abrir conflictos diplomáticos con varios países vecinos y socios. El Gobierno de España, en palabras de la Ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha explicado desde el primer momento, y no es necesario de hacerlo, que la acogida del líder del Frente Polisario, enfermo de Covid-19, es por motivos "estrictamente humanitarios" sin entrar en más detalles pese a la insistencia de Rabat. Hasta la fecha, Madrid ha contado con el apoyo y el respaldo total de la UE en la crisis migratoria con el Gobierno de Marruecos desatada tras la acogida de Ghali.

Ahora, fuentes familiarizadas con el intercambio de información entre los diferentes servicios de inteligencia afirman que, además, el apoyo de Francia a Rabat también se ha plasmado durante estas últimas semanas. Y es que “fueron los servicios de inteligencia franceses los que alertaron a Marruecos de la presencia de Brahim Ghali en España.
 
Lo revelaron antes de su llegada y durante su entrada a España. Todo ello, mientras la canciller española planificaba una acogida discreta para evitar el enfado de Rabat, que se ve que cualquier presencia de un líder saharaui en suelo español representa una seria amenaza para sus tesis expansionistas.

La crisis migratoria de Ceuta da la razón al pueblo saharaui, aísla al régimen marroquí y evidencia la delicada situación social de Marruecos.

La situación vivida en Ceuta donde millares de inmigrantes ejercieron una fuerte presión sobre las fuerzas españolas apostadas en la ciudad, pusieron en evidencia, falencias en la elaboración de inteligencia, que permitiera anticiparse al problema. En estas crisis, fueron empleados numerosos menores de edad, en un claro intento de provocar una situación de mayor magnitud, y tal vez, encontrar un detonante para un conflicto mayor. 

La respuesta de España fue firme y la UE, esta vez no miró para el otro lado, rechazó la política de chantaje mediante la cual Marruecos intenta presionar a los países europeos para disuadirlos de adherirse al derecho internacional en la descolonización del Sáhara Occidental. La organización regional acusó a Rabat de "autoritarismo y arrogancia" y de defender el "colonialismo". Esto es un llamado de atención, donde pone en evidencia que la política de apaciguamiento con Marruecos es un callejón sin salida. En el marco de una política de largo plazo, aprovechando con suma habilidad momentos de debilidad del oponente, Rabat, sube la apuesta y obtiene dividendos. 


Marruecos está experimentando un aislamiento internacional sin precedentes después de no lograr su objetivo de chantajear a los países europeos utilizando la inmigración ilegal. -  Abdelkader Taleb Omar.

No obstante, el pulso migratorio dio el efecto rebote y expuso las fechorías del régimen marroquí ante la comunidad internacional y muy particularmente, la europea. El incidente acaparó portadas por varios días y aún se sigue escribiendo sobre el mismo. Un denominador común de la opinión pública está siendo la denuncia contra el despiadado régimen que gobierna Marruecos y que mantiene a su pueblo sumido en la pobreza. 

Los saharauis asistimos viendo como gran parte de la comunidad internacional empieza a darse cuenta de la verdadera cara del régimen marroquí. Incluso la Ministra de Hacienda del gobierno español, suscribió las advertencias que el Frente Polisario hizo a Pablo Casado, recordándole que la reunión que había mantenido con líderes de la derecha marroquí, estaban a favor de anexionarse Ceuta y Melilla. 

Sonado fue también los vídeos que circularon a través de las redes entrevistando a los protagonistas. Estos ciudadanos marroquíes recalcaron una y otra vez que preferirían morir a volver a su país, tales palabras nos ilustran acerca de la situación que se vive en el Reino, que dedica cerca de 280 millones anuales solo a la monarquía alauita con una obscena tasa de pobreza.

Así pues, la política marroquí de chantaje se ha convertido en un comportamiento y método conocido por la opinión pública internacional, aquello que denunciaba el Frente Polisario hoy se cumple en la realidad. Daño secundario también es el efecto que ha producido en la causa saharaui, pues no ha logrado más que difundirla al contrario de su objetivo principal, que era desacreditarla.

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