Crisis regional, crisis sanitaria, crisis socioeconómica y guerra de liberación del Sáhara Occidental; Marruecos, un cóctel peligroso.

Said Mojtar.

Entre las consecuencias de la pandemia y la guerra del Sáhara Occidental, Marruecos ha contraído en menos de un año crisis de toda índole. Si la pandemia arrasó con la economía y desnudó la debilidad del escudo social marroquí, la guerra del Sáhara Occidental ha sumido a Marruecos en un rechazo internacional, tensiones con todos sus vecinos, ostracismo en la Unión Africana y unas relaciones con la UE que no pasan por su mejor momento, enfrentado con Alemania y España. 

Con Argelia, Mauritania, Sáhara Occidental y España; por ende sus vecinos más cercanos, las relaciones han ido de mal en peor desde que estalló la guerra por la violación del alto el fuego cometida por las FAR. Con Argelia mantiene un vaivén de acusaciones y conspiranoias al mismo tiempo que suplica que participe en el proceso de paz. Con Mauritania las tensiones se remontan de Febrero al rechazar recibir a su canciller por su posición neutral en el conflicto saharaui. Con España, ya irritada por la crisis migratoria, las relaciones no pasan por sus mejores momentos, con un Marruecos envalentonado y atrevido que ha llegado a apostar las relaciones bilaterales con su mayor socio comercial. 

La Unión Africana le asestó en el pasado Marzo un enorme varapalo al mostrar su respaldo a la RASD y rechazar cualquier anexión militar de territorios ajenos, dictamen que el propio Marruecos, miembro de la UA desde 2017, rechazó e ignoró, una táctica cortoplacista que no le genera sino más problemas. 

Dos de sus mayores socios, a quien llama histórico y privilegiado, EE.UU y España respectivamente, tampoco le hacen caso a sus proclamas expansionistas que no han hecho sino incomodar la situación de Biden. EE.UU no solo no ha ratificado el reconocimiento que hizo Trump sino que salió a negar que este extremo y reconocer que será revisado. España por su parte, desde que comenzó el conflicto se alineó con la legalidad internacional junto a la comunidad internacional que rechazó de plano la desventura de Trump, maquillada por el supuesto beneficio de unas relaciones que ya se daban con anterioridad, las de Israel con Marruecos. 

Marruecos encadena varias crisis simultáneamente y la situación no parece mejorar, sino empeorar. En el interior, la pobreza rampante exacerbada por las consecuencias del Coronavirus apunta directamente al trono de Mohamed VI, con manifestaciones esporádicas en el país que son reprimidas. Las inversiones extranjeras y el comercio exterior se han reducido a niveles extremos debido a las restricciones y la posterior caída de demanda. En el plano exterior se enfrenta a sus imprudencias debido a la hostilidad diplomática mostrada ante la legalidad internacional, con frentes abiertos en algunas de las más importantes capitales. 


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