Los campamentos saharauis suman 30 casos de Covid y registran la tasa de incidencia más alta desde el inicio de la pandemia.

Por Lehbib Abdelhay/ECS

Los campamentos de refugiados saharauis han registrado este miércoles 30 nuevos positivos en coronavirus, la mayor tasa registrada desde el inicio de la pandemia, y hasta 19 nuevos curados. Cabe recordar que estos datos corresponden a los casos notificados a lo largo de la jornada del martes y que el balance, según ha detallado Dr. Mohamed Salem Cheij, jefe del Comité "ad hoc", suele reflejar un incremento de los contagios en esta tercera ola.

El aumento de los positivos notificados en los últimos días ha provocado que la República saharaui registre en estos días los niveles de incidencia más alto desde el verano. Este lunes la tasa subió tres puntos más respecto al último registro -el viernes- y se sitúa en los 42 casos activos -detectados en los últimos 14 días.

Al respecto, el responsable del Comité "ad hoc", destacó la necesidad de seguir cumpliendo con las normas y medidas preventivas mediante el uso de las mascarillas, el distanciamiento físico, la reducción del movimiento excepto en casos de necesidad y no visitar a los pacientes.

Dentro de una situación de desabastecimiento de medicamentos, falta de personal sanitario y la dependencia a la ayuda humanitaria, la presencia de éste virus será de las peores noticias que podría afectar a esta población tan vulnerable. Un virus como el Covid-19 tendrá consecuencias fatales en los campamentos de refugiados Saharauis debido al desabastecimiento de hospitales y las necesidades sanitarias más básicas, pero es importante recordar que el pueblo saharaui lleva 45 años en campamentos de refugiados donde sufrió una guerra, bombardeos, falta de alimentos, catástrofes naturales y varias epidemias que se llevaron por delante muchas vidas.

La aparición de 30 nuevos casos de Covid-19, todos ellos confirmados, en los campamentos de refugiados saharauis, ha hecho crecer las alarmas en los cinco campos de refugiados saharauis, tanto el Gobierno de la RASD como la población refugiada están en alerta máxima.

Se registran 30 casos de Coronavirus en los campamentos saharauis.

Hoy se supo de 30 casos de Covid-19 en estos asentamientos. Pese a esto, los funcionarios de Salud de la República Saharaui aseguran que hasta el momento no hay una propagación generalizada en la zona y en que el riesgo continúa siendo bajo. Por su parte, el Comité "ad hoc" ha pedido a todos los ciudadanos seguir cumpliendo estrictamente con las medidas vigentes para prevenir la propagación de la Covid-19, según un comunicado ofical enviado a ECSAHARAUI.

El Comité técnico de prevención de la Covid-19, en su comunicado, afirmó que, a la luz de la propagación de la epidemia de la Covid-19, y los peligros y amenazas resultantes para la vida de los ciudadanos, "exigimos cumplir estrictamente con las medidas de contención limitando el movimiento de personas para evitar posibles contagios y la posterior propagación del virus.

Las autoridades sanitarias saharauis han decidido desde el inicio de la crisis introducir un régimen de alerta máxima temprana debido a la amenaza de propagación del Covid-19. Hoy, y después de un año, los campamentos de refugiados saharauis comienzan a registras un aumento alarmante de casos de coronavirus según ha informado la Salud Pública. 30 casos seis de ellos están ingresado. La comisión 'ad hoc' no ha reportado casos sospechosos y pide a los ciudadanos extremar la precaución y cumplir las medidas de contención.

Escasez de medicamentos y alimentos.

En casi todos los campamentos sufren la escasez de medicamentos y alimentos, los refugiados depende de la ayuda exterior en gran medida. La Unión Europea -es uno de los principales donantes humanitarios a nivel mundial- está a la vanguardia de identificar e intervenir en esas crisis que han escabullido de la atención internacional. Estas llamadas "crisis olvidadas" han persistido, pero a pesar de las importantes necesidades humanitarias, reciben una ayuda internacional insuficiente.

Los saharauis entienden de espera. Esperaron unos meses, después unos años y así superaron las más de cuatro décadas bajo la sombra de una jaima construida en medio de uno de los desiertos más inhóspitos del mundo.

El Sáhara Occidental es una colonia de España, cuando los militares españoles abandonaron el territorio el por entonces rey de Marruecos, Hassan II, ordenó la conocida como Marcha Verde a través de la cual miles de colonos marroquíes invadieron el territorio. Cuarenta y cuatro años después nada ha cambiado.

Entre tanto, la Pandemia global de Covid-19 que está azotando a todo el mundo no sirvió para aliviar a los refugiados saharauis de la difícil situación en la que viven y para que se olviden durante unos días de las condiciones duras del desierto.

"Las condiciones de vida son duras en estos días. La mayoría de nuestra población ya no tiene el precario trabajo que tenía, sin medicamentos y recortes en los alimentos básicos, y dependemos totalmente de la ayuda internacional externa para subsistir pero no llega", cuenta un ciudadano del campamento de El Aaiún.

"Aquí en este campamento dos tercios de las mujeres sufren de anemia, y un tercio de los niños sufren de desnutrición crónica. Anteriormente, los refugiados saharauis trataban de auto-ayudarse mutuamente, pero la situación actual azotada por la Covid-19 ha cambiado: los jóvenes ya no tienen trabajo en las wilayas vecinas", añade.

Los primeros refugiados saharauis llegaron aquí a mediados de los años 70. Huían de los bombardeos por parte de la aviación marroquí que tuvieron lugar en el Sáhara Occidental tras la retirada de España y la invasión del territorio saharaui por parte de Marruecos. Aunque los cinco campamentos que se instalaron tenían carácter temporal, muchos de los saharauis han pasado los últimos 43 años alojados aquí esperando un acuerdo político que facilite su regreso a su tierra.

Además de los efectos negativos derivados del desplazamiento forzoso y el exilio, los refugiados saharauis deben hacer frente a las condiciones adversas que imperan en la región de la Hamada argelina, cuyo terreno desértico parece una metáfora adecuada para describir sus perspectivas de futuro. Ya son casi dos generaciones de saharauis las que han nacido y crecido en Tinduf y que, con el correr de los años, deben redoblar sus esfuerzos para tener tanto ellos como sus familiares una vida digna. Sin embargo, pese a que muchos reciben formación fuera de allí, casi todos terminan en un punto de no retorno.

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