OPINIÓN | La Ruta Tindouf-Zouerat: El gran fiasco estratégico argelino-mauritano.

Por Mah Iahdih Nan/ECS

OPINIÓN 



Estos días hemos leído algunas informaciones sobre la enésima apertura de la ruta Tindouf-Zouerat. Llevamos aproximadamente 20 años, durante los cuales cada cierto tiempo se realiza un acto simbólico relacionado con la inauguración de la ansiada y ambiciosa ruta. Sin embargo y aunque en los últimos cuatro años algunos camiones de mercancías empezaron a transitar por esta vía en pésimas y penosas condiciones, la realidad es que en más de 20 años, la ruta sigue siendo una quimera. En la parte mauritana del trayecto, aun no se ha asfaltado ni un solo milímetro  de esta carretera.

La prometedora y necesaria ruta Tindouf-Zouerat (algo menos de 900 km), es un viejo y maldito proyecto, que materializarlo ha sido una misión imposible, a pesar de que la carretera existe desde hace casi un siglo, su asfaltado en el tramo que recorre el territorio mauritano sufre un maleficio provocado con casi toda seguridad por la mano negra del tándem causante de todos los males del norte de África; Francia y Marruecos.

Argelia y Mauritania, especialmente esta última debe abandonar la política de rodeos, ambages y maniobras que sólo representan a intereses extranjeros.

Pero no se puede culpar al tándem de la totalidad del fracaso del proyecto Tindouf-Zouerat. Hay que reconocer que en primera instancia es un fracaso conjunto Argelino-Mauritano, porque no construir una carretera de menos de 900 km, a lo largo de más de 20 años, en un terreno cuyo relieve se caracteriza por una topografía de gran facilidad y asequibilidad para la construcción de vías de comunicación; hay que catalogarlo como un verdadero descalabro de la política estratégica de ambos países. Se desconocen los motivos reales de este sonoro fiasco, aunque es fácil deducir que Mauritania utiliza el pretexto oficial de la falta de medios económicos para asfaltar la parte del itinerario que se encuentra en su territorio. Pero no deja de ser una excusa que no convence a nadie, 20 años dan para construir la irrisoria cifra de 45 km al año.



Pero el tiempo, ha demostrado que no hay voluntad real de enlazar a lo dos países vecinos, con cientos de km de frontera, que se necesitan más de lo que ellos creen. Hay escasas razones del poco interés dado a la apertura de esta importante vena de comunicación, a parte de la ya citada mano negra Franco-Marroquí que siempre esta presente en Mauritania, con sus presiones, injerencias e intromisiones, utilizando sus habituales trucos, además de complementarse y relevarse para desbaratar cualquier avance del proyecto.

Las ventajas de esta vía de comunicación son infinitas, no sólo para los dos pueblos argelino y mauritano, lo será para muchos pueblos de África. La ruta Tindouf-Zouerat sería la alternativa ideal y legal que sustituiría la ilegal brecha del Guerguerat, utilizada por Marruecos para asfixiar a Mauritania con el pretexto del desabastecimiento de las frutas y verduras en mal estado que sobran de lo que se vende en Europa, además de ser empleada como la nueva ruta del trafico de Drogas hacia África, Asia y Europa. Por otro lado será la oportunidad para poblar y darle vida a un vasto territorio que en la actualidad solo es utilizado como zona de transito de las bandas del crimen organizado.    

Los comerciantes, los transportistas, las empresas y los viajeros de ambos países y seguramente de los países vecinos llevan años demandando la conclusión del asfaltado de la ruta. Algo que contribuiría enormemente al desarrollo y crecimiento de una zona deprimida y abandonada por todos los estados de la región. Teniendo en cuenta el potencial y el volumen de un futuro y estable intercambio comercial norte-sur y viceversa, las perspectivas son extraordinariamente esperanzadoras. La potente industria alimentaria y agrícola argelina, así como su floreciente industria energética, química, farmacéutica, disolventes, fertilizantes, pesticidas y plásticos tendrían una salida lucrativa y beneficiosa para todas las partes, no solo en Mauritania, también en toda el África subsahariana. En la ruta inversa muchos productos mauritanos de los sectores de la alimentación, el pescado, los tejidos y la artesanía tendrían una salida valiosísima en el mercado argelino.

La circulación de personas entre los dos países es otro de los motivos trascendentales que hacen necesario  terminar este gran proyecto. Hay una gran demanda de transito regular de viajeros entre el sur de Argelia y el norte de Mauritania y no hay duda, de que una vez acabado el asfaltado de la carretera los desplazamiento de un país al otro se multiplicarían por miles, con lo que eso representa para el astronómico crecimiento de la economía de la zona. A lo que hay que sumarle otro tipo de intercambios y asistencias en esferas como la sanidad, la educación, la cultura, el deporte, la ganadería y la agricultura.

Argelia y Mauritania, especialmente esta última debe abandonar la política de rodeos, ambages y maniobras que sólo representan a intereses extranjeros, en ningún caso a los intereses mauritanos y  apostar ambas por este atractivo, vital e  imperativo proyecto que reforzará la unión y el desarrollo de las dos naciones. Por otro lado, los impulsores y ejecutores de este gran proyecto entrarán en la historia por la puerta grande, con una obra que beneficiará a todos los habitantes del norte de África y marcará un antes y un después en las comunicaciones y el desarrollo económico de un continente discriminado, esquilmado y vilipendiado por el colonialismo francés.

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