La autodeterminación del pueblo saharaui se zanjó el 27 de febrero de 1976 con la creación de la RASD.

Por Mah Iahdih Nan /ECS 

OPINIÓN 

Cuando el día 26 de Febrero de 1976, se retiró el último soldado español del Sáhara Occidental, España que no cumplió con sus compromisos y obligaciones con el pueblo saharaui, tampoco lo hizo con las Naciones Unidas y con el Derecho Internacional para propiciar una descolonización del territorio acorde con las normas y protocolos internacionales. 

El pueblo saharaui no tuvo otra alternativa que aprovechar la negligencia y el vacío legal dejado por la metrópoli y proclamar su estado independiente. Así, nació la RASD, el 27 de febrero de 1976, justo 24 horas después del abandono Español y así se consumó la autodeterminación e independencia del territorio colonial conocido como Sahara Español. Lo que debe llevar al pueblo Saharaui a rechazar de una vez por todas cualquier reclamación de una supuesta autodeterminación ya consumada.

Por lo tanto, los saharauis, su movimiento de liberación y la comunidad internacional deben dejar de reclamar la autodeterminación y el Referéndum. Tal proceso se produjo entre el 12 de Octubre de 1975 y el 27 de febrero de 1976, donde los Saharauis; mediante sus dirigentes, notables, representantes étnicos y de la sociedad civil, aprovecharon la huida de la metrópoli y decidieron ejercer su proceso de autodeterminación con la creación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y con ello quedó zanjada la cuestión de la libre determinación de los pueblos.

La RASD, es hoy más que nunca una realidad irreversible, es miembro de pleno derecho y fundador de la UNIÓN AFRICANA, se sienta al lado de Marruecos, en la misma mesa, separados por tres letras. Es reconocida por más de 80 países (Hay que recordar que, el bulo, la gran mentira, que maneja Marruecos de “retirada del reconocimiento a la RASD”, no existe en las convenciones internacionales; el articulo 6 de la convención sobre derechos y deberes de los estados, dice: “los reconocimientos entre estados son incondicionales e irrevocables a no ser que deje de existir uno de los dos estados”) lo que quiere decir, que los únicos reconocimientos de la RASD que dejaron tener vigencia son los de Yugoslavia y Yemen del sur, porque ambos estados dejaron de existir.

La esencia del conflicto, ahora mismo, radica en que es un litigio entre dos estados miembros de pleno derecho de la UA, en el que uno de los países por la fuerza ha agredido al otro, ocupando gran parte de su territorio. Lo más similar a esta situación creada por el régimen marroquí, ocupando el territorio de su vecino el Sáhara Occidental, es la ocupación a principios de los noventa del emirato de Kuwait por Irak, que provocó la intervención de una coalición internacional para liberar a Kuwait y las posteriores sanciones internacionales a Irak.

Marruecos como estado agresor, de esto no cabe ninguna duda, ha entrado por la fuerza y ha ocupado el territorio militarmente y en los últimos 30 años ha dejado constatada su voluntad y empeño de no respetar ni acatar las leyes internacionales y africanas. El Reino de Marruecos debe ser juzgado por las reiteradas violaciones de las normas y preceptos internacionales, de lo contrario, tanto la ONU como la UA, quedará en entredicho sus actuaciones y sus funciones como organismos multilaterales e imparciales que deben preocuparse por la aplicación de la legalidad y la justicia internacionales y la solución de los conflictos entre los estados.    

El Gobierno Saharaui y la comunidad internacional implicada en este conflicto, deben tomar conciencia de que el Régimen marroquí, no está dispuesto ni a  respetar, ni a cumplir con las obligaciones adquiridas con los organismos internacionales. Ha tenido 30 años para hacerlo y ha demostrado fehacientemente que no tiene la más mínima intención de ejecutar los acuerdos firmados.

Acabamos de asistir a las declaraciones de su ministro de exteriores el Hooligan  Bourita en las que renegaba de las resoluciones de la cumbre de jefes de Estados Africanos, de la cual es miembro y de su Consejo de Seguridad y Paz, desvinculándose totalmente de sus resoluciones. Es decir, Marruecos ha evidenciado su total desprecio y desconsideración a la UA y a sus decisiones, poniendo énfasis en que África sólo le interesa cuando no toca su política de hechos consumados. En cuanto se pronuncia en contra de su expansionismo, sus violaciones o abusos, entonces, como dijo su ministro/Hooligan: “Marruecos no se siente aludido ni concernido”. Todos los africanos sabían  con certeza, que su vuelta a la Organización era para conseguir sus objetivos o reventar en mil pedazos el organismo africano. 

También se acaban de filtrar sus imposiciones y condiciones  a las Naciones Unidas en relación con la designación del Representante Especial para el Sahara Occidental; No puede ser de ningún país miembro del Consejo de Seguridad, no puede ser alemán y tampoco podría ser de ningún país Escandinavo. Sólo quiere un representante a su gusto y si es de una cultura moldeable y  propicia al soborno, ese sería su representante favorito. O por lo menos es lo que se deduce de su lista de vetados, no quiere a nadie de los países poderosos porque los funcionarios son menos proclives a las untadas y están sujetos a regímenes estrictos de cabildo, prebendas, sobornos y tampoco quiere a los alemanes y  los escandinavos porque no se dejan comprar con facilidad y  en su cultura se prioriza la ley,  los principios y convicciones morales sobre el cohecho y la corrupción, prácticas habituales por parte de Marruecos. 

Estos dos recientes ejemplos de la actitud chantajista del régimen medieval Marroquí, hacen necesario que todas las partes implicadas en la solución de este conflicto de larga data, tomen nota de las verdaderas intenciones del régimen alauita y pasen a otra fase, cuya finalidad sea la imposición por cualquier vía, al reino de Marruecos el cumplimiento del orden y la ley internacional. 

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