Segunda Guerra del Sáhara Occidental; tácticas y estrategias militares.

Marruecos, a pesar de contar con una superioridad militar descomunal, su estrategia de columnas fuertemente armadas y muros defensivos no lograron atajar la agilidad letal del ELPS. La versatilidad y conocimiento del medio y aclimatación al mismo se convierten en factores enteramente favorables a los saharauis.



Madrid, 22 Diciembre de 2020. - (ECSAHARAUI)

Por Salem Mohamed /ECS




Al comienzo de la guerra en 1976, las fuerzas de la RASD tuvieron que enfrentarse a dos países muchos más poderosos y armados, Mauritania y Marruecos, ayudados por Francia. Esto suponía una desventaja colosal en el campo de batalla, sin embargo, el mando militar saharaui, por entonces liderado por Luali Mustafa Sayed, optó por una estrategia mixta basada en mantener una ofensiva contenida contra la parte fuerte de la coalición, que era Marruecos, y destinar más esfuerzos contra la parte débil, Mauritania. En este contexto, el Ejército de Liberación Saharaui intensificó sus ataques en Mauritania hasta lograr su objetivo, provocar la retirada mauritana tras haber quebrado su economía y régimen político, provocando la ruptura del acuerdo con Marruecos y el posterior reconocimiento de la RASD.



Marruecos, se inquieta bastante tras la retirada de Mauritania, lo que le obliga a ocupar más territorio saharaui y por ende, más extensión que proteger sin contar con la colaboración mauritana. La estrategia saharaui funcionó y permitió a la RASD centrar, desde entonces, todos sus esfuerzos en atacar a las fuerzas marroquíes a partir de 1979, con una táctica militar que combina la sorpresa, agilidad y un hábil conocimiento del territorio así como adaptación al clima desértico. Marruecos, a pesar de su superioridad militar, era incapaz de anticiparse a los ataques de la RASD y al inicio de la década de los 80', opta por una estrategia defensiva que consiste en proteger las ciudades saharauis más económicamente importantes. Ya aquí se muestran las verdaderas intenciones detrás de recuperar a lo que llamó la integridad territorial marroquí.



La coordinación de las FAR marroquíes era precaria dado que en esos años, Hassán II aún temía a los militares ya que intentaron en dos ocasiones (1970,1971) deponerlo mediante un golpe de estado, de modo que no otorgaba a los altos mandos la capacidad de iniciar operaciones militares, lo que derivaba en un caos operativo. Es así, que el Polisario efectuó sendas emboscadas adentrándose en territorio marroquí, como es el caso de Tan Tan.

En esta coyuntura, sin Mauritania y aún sin recurrir a la ayuda saudita e israelí para construir el muro, el Ejército de Liberación Saharaui idea una de las mayores ofensivas de su historia, la ofensiva ''Huari Bumedien'' en la que movilizó a más de 5.000 efectivos militares, logrando invadir y ocupar la ciudad marroquí de Tan Tan, liberar a sus prisioneros y destruirlo todo. Reconquistaron Tirafiti y Amgala, emboscada letal en Cabo Juby, atacaron de nuevo en suelo marroquí la ciudad de Assa y ocuparon Dakka, sin embargo el plato más fuerte que demostraba que Marruecos estaba perdiendo la guerra vino con la incursión saharaui en la ciudad de Smara y la liberación de 700 prisioneros, interviniendo la aviación francesa que obligó a los saharauis a retirarse tácticamente, no obstante, en su retiro atacaron la base de Mahbes, logrando ocuparla. La vulnerabilidad marroquí era evidente y la RASD no daba tregua. Los mismos marroquíes comprobaron la fiereza de los combatientes saharauis cuando estos ocuparon sus ciudades y reventaron sus bases. Estos ataques provocaron una reunión de emergencia en el Parlamento marroquí ya que no se podía ocultar a la opinión pública el desastre que se estaba sufriendo. Hassan II reconoció que tenían dificultades y destituyeron al coronel Bennani, encargado del Sáhara, por el coronel Abrouk en 1979.



Entramos en la década de 1980 y Marruecos consciente de su ineficacia para controlar el territorio y obligado por las severas derrotas sufridas, modifica de nuevo su estrategia y abandona las posiciones más pequeñas y centra su acción militar en defender el triángulo de mayor riqueza del Sáhara Occidental, que comprende Bu Craa, Smara y El Aaiún, mediante el refuerzo de unidades marroquíes con armamento de todo tipo. No obstante, las FAR marroquíes seguían demostrando su incapacidad de llevar a cabo operaciones militares complejas contra un enemigo convencido como el Polisario.



Marruecos desgastado por la intensa guerra en la que se había visto sorprendido por la capacidad saharaui, concluye que es prácticamente imposible la victoria militar. En este contexto, la estrategia del Ejército de Liberación Saharaui tenía al enemigo invasor bajo las cuerdas y le obligó de nuevo, a cambiar sus planes de guerra. El mando militar marroquí decide adoptar una novedosa estrategia que estribaba en adoptar una actitud defensiva por medio de posiciones estáticas, entre Agosto de 1980 y Abril de 1987, construye seis muros formado por terraplenes, fortificaciones armadas, rodeado de minas antipersona y con amplio detector de movimientos. Esta colosal obra inspirada en la línea de Bar Lev supuso un enorme gasto militar, humano y económico, y refleja a gran escala el nivel de desconcierto en el que se encontraba el mando militar marroquí. El muro militar fue erigido con el objetivo de impedir incursiones saharauis, para una vez ocurrieran, rodearles y aniquilar. Sin embargo fueron inefectivas a la hora de la verdad, desde su implantación fue incapaz de impedir las penetraciones del Ejército de Liberación Saharaui, que comenzaron en Septiembre de 1983 sin cesar, siendo penetrado especialmente desde 1986, dando así por superada la situación creada por los muros tras la Batalla de Um Dreiga en Octubre de 1989, en la que unidades militares saharauis incursionaron más de 50 kilómetros tras los muros defensivos, demostrando su ineficacia militar. A partir de aquí, Marruecos comienza a pensar seriamente en un alto el fuego, consciente de que el tiempo juega a su favor.


Como se puede constatar, el Ejército de Liberación Saharaui supo adaptarse a las condiciones impuestas por Marruecos y repensar una y otra vez sus acciones militares hasta lograr su objetivo. La estrategia combinada de rapidez y acción aplicada a una formidable voluntad de sacrificio provocó el hundimiento de la moral de los marroquíes y sus consecuentes derrotas. Por otro lado, respecto a los muros, la historia nos demuestra que su beneficio no es proporcional a su costo. Tenemos a la Línea de Bar Lev, Muro Atlántico, Línea de Maginot y Línea de Sigfrido, y ninguna de ellas impidió la penetración del bando enemigo, por lo que el muro militar marroquí no iba a ser una excepción a esta regla histórica.

Enmarcados en estas condiciones, emergen dos ventajas determinantes para el ELPS en el campo de batalla; la primera es que al tener la iniciativa ofensiva, impone al enemigo dónde y cuándo se librará cada batalla, esta ventaja aumenta aún más si tenemos en cuenta que los saharauis conocen el territorio y se adaptan a las inclemencias que ofrece el medio desértico, siendo consecuentemente la época de verano la pesadilla de las FAR. La segunda ventaja es que al tratarse de posiciones fijas, los combatientes de la RASD saben en todo momento donde se encuentran los marroquíes, mientras que estos nunca lo podrán saber dada la movilidad del Polisario. Esta ventaja constituye un factor determinante a la hora de efectuar un ataque imprevisto o una emboscada, sufrida por las FAR hasta la extenuación. Estos ataques, como vemos actualmente en esta segunda guerra acaban por desmoralizar al enemigo al mantenerlo en constante estado de alerta, con pequeñas pérdidas que se vuelven significativas con la evolución del conflicto.


En la actualidad, vemos como la estrategia de Marruecos pasa por renunciar a toda iniciativa y su actuación militar se enmarca en repeler los ataques, sin salir del muro, entregando al ELPS toda iniciativa y libertad de acción, aunque de momento, no de circulación. En el futuro; la determinación, la audacia, sorpresa y agilidad, serán los ingredientes vertebrales de la táctica saharaui hasta penetrar el muro marroquí, que como la historia demuestra será cuestión de tiempo. Estos elementos habrá que conjugarlos en función de los objetivos políticos y militares hasta lograr el propósito deseado.

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