Guterres contra la paz en el Sáhara Occidental.

Madrid, 21 Octubre de 2020. - (ECSAHARAUI)



Por Lehbib Abdelhay /ECS




El Comité de Descolonización de Naciones Unidas, también conocido como Cuarta Comisión, está discutiendo actualmente la descolonización del Sáhara Occidental, en el que viene trabajando desde 1966 y que, con el tiempo, se ha convertido en la última colonia en África.



Una vez más, todos los participantes que intervinieron en la Cuarta Comisión de ONU destacaron la necesidad de organizar un referéndum por la autodeterminación en este país, la antigua colonia española que Marruecos ocupa desde 1975.

Algunos países no dudaron en llamar al secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, para exigir que nombre a un representante especial para el Sáhara Occidental, un cargo vacante desde la dimisión del alemán Horst Kohler en 2018, que estaba disgustado por la dilación y la falta de voluntad por la paz por parte del Reino de Marruecos.



Desde entonces, Guterres no ha hecho ningún esfuerzo por hacer avanzar el conflicto hacia una solución pacífica. Incluso dio la impresión de ser hostil a la causa saharaui. Es cierto que le animó en ese sentido la actitud negativa del ex presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, que tras llegar al poder en 1999 hizo todo lo posible para congelar el conflicto y jugar en alineación con Marruecos.

Fue necesario que el actual presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, entrara en la presidencia para que la cuestión del Sáhara Occidental volviera a la escena internacional. Durante la cumbre de Berlín, el nuevo presidente de Argelia desafió al secretario general de la ONU y lo reprendió por su hostilidad hacia la autodeterminación del pueblo saharaui.

Después de estas duras declaraciones de Tabboune, Guterres ha reaccionado y se reunió inmediatamente con una delegación del Frente Polisario. No es seguro que vuelva a avanzar en la dirección de implementar la Resolución 1415 de 1960 sobre el derecho a la autodeterminación de los pueblos.



De hecho, los EE.UU están haciendo su típico juego sucio. Washington presionó a los países árabes para obligarlos a reconocer a Israel antes del 3 de noviembre, fecha de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Donald Trump cree que de esta manera obtendrá los nuevos votos necesarios para su reelección. Según los informes, la administración actual prometió al palacio real de Marruecos bloquear la cuestión saharaui en las Naciones Unidas a cambio de que Rabat estableciera relaciones diplomáticas con Tel Aviv.

Los marroquíes ya tienen relaciones secretas y continuas con Israel. Nada les impide darse el gusto. Sobre todo porque el difunto rey Hassan II jugó un papel importante en el acercamiento entre Israel y Egipto, que llevó a la firma de los famosos Acuerdos de Camp David y al establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países. Es difícil ver, en este clima, que Guterres juega un papel disuasorio para dar la vuelta y oponerse a las intenciones de Trump.

La cuestión del Sáhara Occidental puede esperar y el Secretario General lo está siguiendo. La paz para el pueblo saharaui no es para mañana.

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