Como se derrumba el argumento expansionista marroquí.

Nueva York, 25 Septiembre de 2020. -(ECSAHARAUI)




Por Lehbib Abdelhay/ECS




El vicio se estrecha en torno a la diplomacia monotemática de Marruecos que, después de que el secretario general de las Naciones Unidas presentara su informe sobre el Sáhara Occidental a la Asamblea General de la ONU como un territorio ocupado pendiente de descolonización, vio colapsar todos sus argumentos expansionistas respecto a esta cuestión.




Los debates del 75°periodo de sesiones de la Asamblea General arrancó el 22 de septiembre con la intervención del presidente de EE.UU.




Habiendo sido obligado a reconocer, en el ámbito legal nacional, la realidad del territorio saharaui tras las últimas declaraciones oficiales de Bruselas sobre el Sáhara Occidental y recientemente el incidente de la UNESCO que retiró a El Aaiún ocupado de las ciudades marroquíes, aquí hay otro elemento del rubicube marroquí, que, esta vez, viene desde lo más alto nivel de la ONU.

En su informe sobre los territorios no autónomos pendientes de descolonización, Guterres inició su informe con un amplío resumen sobre la descolonización del Sáhara Occidental.

La cuchillada esta vez vino del secretario general de la ONU Antonio Guterres. En el informe detallado sobre los territorios no autónomos pendientes de descolonización, Guterres dejó claro que Marruecos es una potencia extranjera ocupante del Sáhara Occidental.




En un informe del Secretario General de la ONU, Anotonio Guterres, sobre la Aplicación de la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales emitido recientemnte a la Asamblea General de la ONU, Guterres reiteró el estatuto natural del Sáhara Occidenta; un territorio no autónomo pendiente de descolonización.




El informe se presenta en cumplimiento de la resolución 65/119 de la Asamblea General, en que la Asamblea solicitó al Secretario General que en su septuagésimo quinto período de sesiones la informara sobre la aplicación de la resolución.

La información es aún más importante cuando sabemos que Marruecos siempre ha luchado para tergiversar la realidad legal del territorio.

La delegación marroquí, que participará de forma virtual en la 75° periodo de sesiones de la Asamblea General para defender sus tesis en el territorio que ocupa, vio como fracasar sus argumentos expansionistas sobre el Sáhara Occidental al recibir dicho informe.

Adoptado formalmente y transmitido por el Secretario General de la ONU la semana pasada a la Asamblea General, el informe de Guterres es preocupante para que Marruecos lo actualice (y no solo un poco). La importancia de este informe radica en al menos tres niveles: primero, en términos de su amplitud, representa el análisis más completo que se haya realizado desde la anterior sesión de la Asamblea General. En segundo lugar, desde un punto de vista histórico, sus conclusiones son la realidad de 45 años de ocupación, violaciones de derechos humanos y represión marroquí. Y en tercer lugar la ONU dejó en claro que el tema es un asunto de ocupación ilegal y que se debe de solucionar de conformidad con la carta de la ONU y las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad.




Como deja claro el informe en cuestión, Guterres proporciona un resumen de los principales acontecimientos relacionados con la realización del derecho de todos los pueblos a la libre determinación en el marco de las actividades de los principales órganos de las Naciones Unidas desde la presentación del informe anterior sobre la cuestión.

El informe de Antonio Guterres también incluye una referencia a la consideración del tema en el marco del Consejo de Derechos Humanos, tanto en sus resoluciones como en los informes presentados al Consejo por los titulares de mandatos de procedimientos especiales y el Mecanismo de expertos sobre los derechos de los pueblos bajo ocupación.

Por último, pero no menos importante, los resultados de este informe son irrevocable. De una manera muy metódica, este informe pone fin a las falsas manipulaciones del Majzen para engañar a la comunidad internacional sobre la realidad del conflicto.

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