Un gobierno en crisis - Poder y Liderazgo | Sáhara Occidental

Madrid, 02 Agosto de 2020. - (ECSAHARAUI)



Por Salem Mohamed /ECS



Aunque existen varias otras causas que explican la debilidad actual de la dirección del Frente Polisario y otras tantas adjetivaciones para caracterizarlas, me concentraré, por ser a mi juicio las que más estrechamente se relacionan con las dificultades para avanzar en la dirección de gobiernos más abiertos. Para ello, propongo analizar cuatro rasgos fundamentales que caracterizan el fracasado estilo de gestión del liderazgo saharaui bajo el mandato del presidente actual Brahim Gali: Estilos de gestión y control de la información, Gobierno abierto , participación ciudadana, Responsabilización y democracia.



Aunque no hay informes y estudios oficiales, todos los datos indican que en los últimos meses se amplió la desigualdad social y la pobreza en los campamentos de refugiados saharauis a causa, por una parte a los efectos de la crisis sanitaria de Covid-19, y por otra otra por la pésima gestión de crisis. Tras cuatro meses de crisis, cerre de fronteras y confinamiento total, los refugiados saharauis viven una de las épocas más oscuras de su exilio. 


En los últimos años, la vida ha empeorado en los campamentos por las políticas adoptadas, tanto por la nueva dirección como por la antigua dirección. Estos vetos que sufre el pueblo saharaui han dado pie a la aparición de otros medios tanto legales como ilegítimos en donde poder obtener algún tipo de ingreso, ejemplo de ello es la venta de autómoviles de forma ilegal, el tráfico de sustancias, tabaco y la venta ilegal de combustible en las fronteras.



La inacción de los sucesivos gobiernos de la RASD ha agravado la situación humanitaria, y social, en estos asentamientos, situados en el extremo suroeste de Argelia, el país que acogeió con brazos abiertos a los saharauis permitiéndoles construir un Estado soberano dentro de sus fronteras nacionales como ejemplo de solidaridad y fraternidad.

Además del callejón sin salida actual en el que se encuentra el Proceso de Paz liderado por la ONU, los saharauis tienen otro motivo de queja. Un gobierno incapaz de satisfacer a las necesidades de sus ciudadanos
, un presidente totalmente desaparecido del panorama político actual y una aguda crisis humanitaria, están afectando duramente a los más de 200 mil refugiados que viven actualmente en estos campos. La desigualdad social se ha disparado en estos últimos meses; los ciudadanos, que en su gran mayoría dependen del comercio local, han perdido sus oportunidades del precario trabajo que tenían sin ningunas garantías del gobierno, mientras otra parte de la sociedad, especialmente los miembros del gobierno, ministros y sus familiares, se han enriquecido duplicando sus fortunas a base del sufrimiento de miles de personas refugiadas.



Aunque existen varias otras causas que explican la debilidad de la actual dirección del Frente Polisario y otras tantas adjetivaciones para caracterizarlas, me concentraré, por ser a mi juicio las que más estrechamente se relacionan con las dificultades para avanzar en la dirección de gobiernos más abiertos. Para ello, propongo analizar cuatro rasgos fundamentales:

1- Estilos de gestión y control de la información

2- Gobierno abierto

3- Participación ciudadana

4- Responsabilización y democracia.



1- Estilos de gestión y control de la información. Lo que suele perderse de vista en materia de información es que si no hay futuro, tampoco hay pasado, puesto que sólo si se sabe hacia adónde se quiso ir, puede comprobarse si se ha alcanzado la meta o, al menos, si se está llegando. Por lo tanto, hacer el monitoreo o seguimiento de la gestión implica verificar si se ha cumplido con lo programado y luego evaluar los resultados obtenidos. Esta mirada al pasado permite observar cuál ha sido el punto de partida, la línea de base, y cuáles han sido los avances logrados.

En esta materia (Gestión de información), la República saharaui históricamente ha logrado mantener un estricto control sobre la información en el área en los últimos 40 años a pesar de las dificultades de presupuestos, la corrupción en el aparato, los escándalos de tortura y encarcelamientos durante los años ochenta (...). Pero desde el último Congreso del Frente Polisario, XV Congreso, el puesto de jefe de Seguridad y Documentación (servicios secretos) está vacante y el trabajo lo está haciendo, de manera provisional, el SG del Departamento de Seguridad, que en los últimos tres meses este puesto ya lo ocuparon dos personas.

La Seguridad y Documentación, un Departamento (ahora ministerio) encargado de recabar, evaluar y gestionar información en la República Saharaui. Una de las dificultades de este departamento, aunque no la única, es la falta de coordinación en materia de información a nivel local que permita el control para satisfacer las necesidades de los ciudadanos.

Es que poseer (y retener, negar o distorsionar) información equivale a disponer de un inapreciable recurso de poder, este recurso está siendo perdido en los últimos tiempos por la mala gestión de la nueva dirección, y su claro rechazo a regenerar las instituciones del Estado saharaui. Así, la gestión pública parece limitarse al presente, o más precisamente, a un presente continuo. Incorporar el futuro y el pasado implicaría ampliar significativamente el horizonte de las políticas, conocer mejor hacia dónde se va y evaluar si donde realmente se llegó coincide con donde se quiso llegar.



2- Gobierno abierto. No hay duda que las Redes Sociales han revolucionado el panorama político en los campamentos de refugiados saharauis y, por lo tanto, el funcionamiento actual de la sociedad saharaui. Entre otras cosas, han posibilitado que la concepción del gobierno abierto deje de ser una utopía. Pero, ¿se trata sólo de un nuevo desarrollo tecnológico o de una novedosa manera de hacer lo que antes se hacía por otros medios?. Esa es la pregunta pertinente: es necesario recordar que las autoridades saharauis arrestaron el año pasado a tres jóvenes por difundir información en redes sociales y criticar a los políticos corruptos, los miembros del gobierno y el propio presidente de la República, Brahim Gali. Un incidente sin precedentes, que ha llevado a la ONU, por primera vez, denunciar publicamente este acto insensato.

Pero en el caso que nos ocupa, estamos hablando de instaurar nuevas reglas de juego sobre la manera en que el gobierno saharaui se relaciona con los ciudadanos. Y si bien aceptamos que la tecnología permitiría esa interacción, también debemos admitir que para que los funcionarios políticos y los administradores permanentes se muestren dispuestos a funcionar bajo estas nuevas reglas, hace falta una enorme dosis de voluntad política desde el más alto nivel gubernamental para imponerlas. Un grado de determinación que rompa con estructuras y mecanismos decisorios ancestrales, que por muy distintas razones, pocos estarían dispuestos a modificar.

Así exponemos los «inquietantes» cambios en el paisaje político saharaui de los últimos meses culminados con el XV Congreso del Frente Polisario: El ascenso arrasante de nuevas figuras jóvenes en la Secretaría Nacional Saharaui y el mal estar de otros por lo que ellos consideran pésima gestión, ponen en relieve la carrera diplomática del nuevo presidente saharaui en su primera acción legítima después de asumir el cargo en 2016 tras el fallecimiento del líder histórico saharaui, Mohamed Abdelaziz.

3- Participación ciudadana. Está claro que la participación ciudadana no se produce sólo porque la población sea invitada por un gobierno a hacerlo. Debe haber, para ello, una oportunidad, que no depende únicamente de la existencia de canales facilitados desde el Estado. Las ocasiones más propicias suelen ser aquellas en que un sector de la población se ve amenazado por una política que entraña algún tipo de menoscabo o riesgo a su situación actual.



El gobierno está obligado a asegurar al ciudadano la igualdad de acceso a los servicios sociales básicos como "un hecho irreversible para garantizar la estabilidad y el equilibrio en la región". Además de apoyar el derecho de los pueblos a la libre determinación". En este caso, el gobierno y la dirección máxima del Frente Polisario han fracasado en salvaguardar este punto fundamental de la participación ciudadana. La participación ciudadana en la política saharaui es un derecho marginado y constantemente violado.

Claro está que la ambigüedad del término “participación” también admite otras interpretaciones. No debe olvidarse que la iniciativa del open government señala tres ejes que presidirían la estrategia de los gobiernos para avanzar en su concreción: la transparencia, la participación y la colaboración. En cierto sentido, todas ellas suponen formas de participación, por más que sólo una de ellas esté explícitamente mencionada.

4- Responsabilización y democracia. Pocos conceptos como el de responsabilización por la gestión pública, presentan un carácter tan polisémico y, a la vez, una vinculación natural tan extendida con otros conceptos asociados. Su sola mención evoca de inmediato relaciones directas o indirectas con las nociones de transparencia, eficiencia, eficacia, control, servicio al ciudadano, legitimidad, “buen gobierno” o, incluso, democracia.

la mayoría de los saharauis califican de «simples y fatalistas» las voces que alertan de que la República Saharaui está reviviendo el pasado. Se defiende incluso que un Gobierno capaz podría impulsar cambios que necesitan los más de 200 mil refugiados saharauis que malviven en el desierto argelino desde mediados de los años setenta, aunque advertimos de que el futuro político de la RASD será «desordenado y políticamente conflictivo» que en los años anteriores.

La responsabilización y Democracia también aparecen asociados con sus opuestos: opacidad, arbitrariedad, descontrol, corrupción, captura burocrática, ineficiencia, inimputabilidad o autoritarismo. En la República Saharaui hay Democracia, es uno de los hechos que ha caracterizado a los sucesivos gobiernos de la RASD, o al menos eso es lo que los políticos y expertos extranjeros afirman. La cuestión de la responsabilización ha sido planteada como tema central de las teorías sobre la democracia. Esto no es casual. Los totalitarismos de cualquier signo no rinden cuentas a la sociedad.

Colección de Banderas del Sahara Occidental – Blog de Banderas


Conclusión: Un rotundo fracaso de la nueva dirección del Frente Polisario 


Para conocer profundamente la capacidad de alcance de cualquier gobierno o régimen basta con valorar su capacidad de reacción a la hora de solucionar a los problemas no habituales que se planteen y que afectan directamente la vida de los ciudadanos como las pandemias, inundaciones o terremotos, ...ect (...). En todos los aspectos de la vida, el gobierno de la RASD tendrá que enfrentar a numerosas decisiones y a grandes o pequeños problemas que hay que solucionar para mantener el continuismo. Gran parte del trabajo de la nueva dirección del Frente Polisario no está relacionado en resolver los problemas de los ciuadanos y en tomar decisiones apropiadas. Muchas veces las soluciones se buscan por reacción y no como prevención a los problemas. La buena toma de decisiones permite vivir mejor: Nos otorga algo de control sobre nuestras vidas.

Lo que importa es tener conciencia de los obstáculos y desafíos que deberán superarse para continuar avanzado hacia el escenario imaginado, un Sahara libre e independiente. En regímenes auténticamente democráticos, la división de poderes, los frenos y contrapesos y la rendición de cuentas, constituyen garantías fundamentales del debido control de la gestión gubernamental. 


La fragilidad de una democracia puede deberse a muy diferentes causas, pero algunas de ellas se relacionan muy directamente con la debilidad de los mecanismos de responsabilización de los gobernantes, con la falta de disposición ciudadana a ejercer sus derechos de participación y control de la gestión pública y con la insuficiente capacidad de los gobiernos para dar respuesta a las aspiraciones y demandas de la ciudadanía.


  • “Si los hombres y las mujeres fueran ángeles, los gobiernos no serían necesarios. Si los ángeles gobernaran a los hombres, tampoco serían necesarios los controles externos o internos en los gobiernos. En la construcción de un gobierno que será administrado por hombres que gobiernen a otros hombres, la gran dificultad radica en lo siguiente: primero, debe permitirse que los gobiernos controlen a los gobernados y, en segundo lugar, obligarlo a que se controle a sí mismo.” (The Federalist Papers, 51, p. 337).

Pero que lo que sucede en la República Saharaui en estos últimos 4 años se puede analizar de otra forma, empezando por resaltar que lo «excepcional» fue el Decimocuarto Congreso Extraordinario y que los cambios recientes -entre los que incluye ministerios de gran sensibilidad, la fragmentación política, la angustia por el futuro o el auge del estancamiento actual en el proceso de paz, han hecho a la RASD «más inestable, menos consolidada y muy lejos de ver una solución que prevea la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental»
.




En definitiva, la nueva dirección saharaui puede producir cambio en presencia de voluntad política, que debería existir tanto desde el Estado como desde la sociedad civil. Por lo tanto, si al menos desde el Estado la voluntad política se ejerciera en todos los planos necesarios como para eliminar o reducir las distintas asimetrías y resistencias comentadas, es posible que una acción sistemática y perseverante del máximo nivel político podría llegar a penetrar e instalarse con habitualidad en las prácticas ciudadanas, de modo que las pésimas decisiones adpotadas en esas prácticas podría llegar a modificarse. Pero paradójicamente, también es posible que si esas barreras se derribaran, la participación ciudadana podría resultar innecesaria, porque el Estado ya habría sido el agente fundamental de esa profunda transformación social.

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1 Comentarios

  1. Un articulo erroneo' confuso y pesimista
    No necesitamos pesimistas
    So she han quebrado empresas y paises que sera de un pais dependiente de ayudas internacionalle

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