El Covid-19 ya es una realidad en los Campamentos de refugiados saharauis



Málaga (Andalucía - España), 30 Agosto de 2020. - (ECSAHARAUI)




Por Mayú Sidi/ECS Profesor en la universidad de Málaga

La nueva pandemia amenaza a más de 170.000 refugiados en Tinduf, sin recursos sanitarios y afectados por el cierre internacional de la ayuda humanitaria.




La pandemia del Coronavirus (COVID-19) surgió en el mes de diciembre del año 2019 en la ciudad de Wuhan, China. La nueva epidemia se extendió de forma ágil e imprevista por todo el continente asiático. El fácil contagio entre las personas y la ausencia de una cura convincente ponía en alerta a todo mundo.




Para finales del mes de marzo de 2020 el Covid-19 ya había afectado a más de 740.000 personas de los cinco continentes.

Los gobiernos de la mayoría de los países aprobaron medidas para el confinamiento de sus ciudadanos, evitando así la expansión y el aumento de víctimas de la epidemia.

Aunque algunos países fueron más previsores, ninguna nación ha podido escapar del virus.

Ningún país estaba lo suficientemente preparado para combatir contra una pandemia de tal grado. El Covid-19 es un virus de muy fácil contagio y letal en muchos casos.

Las personas de tercera de edad han sido y son las más vulnerables al Covid-19.


Por ejemplo, a inicios del confinamiento en España, más del 80% de los fallecimientos provocados por el coronavirus eran personas mayores de setenta años.




Las estadísticas de relación edad-fallecimientos seguían una similar línea en todos los países afectados. El coronavirus se extendía sin distinción de poblaciones, lugares... dejando en evidencia muchas carencias de la sociedad actual.

Desde el 31 de diciembre del año 2019 hasta el 31 de marzo del 2020 se registraron 777.798 casos de COVID-19 en todo el mundo, llegando a la cifra de 37.272 fallecimientos.

Según datos del Departamento de Seguridad Nacional español. Para esas fechas los países más afectados por la pandemia eran Italia, España, China y Estados Unidos. Desde inicios de la pandemia la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estado realizando un trabajo extraordinario de prevención, investigación, información…

Sin embargo, la OMS mostró verdadera preocupación por la rápida expansión del coronavirus en países pobres de América Latina, Asia y sobretodo de África.

Velar por la salud de los más necesitados no iba a ser tarea fácil. En una de sus muchas intervenciones delante de los medios de comunicación de todo el mundo, El Director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus dijo: “Millones de personas en el mundo deben trabajar cada día para poder poner un plato en la mesa, y no pueden estar en casa un largo periodo de tiempo sin asistencia”.




África ha sido el último continente al que ha llegado la COVID-19. Egipto registró el primer caso de coronavirus el día 14 de febrero de 2020. Seis meses de epidemia después, las cifras son las siguientes: 1.089.894 de contagios, de los cuales han fallecido 24.752, según el periódico español, El País, a día 14 de agosto de 2020.

Sudáfrica, Egipto, Nigeria y Ghana son los países africanos más afectados seguidos por Marruecos y Argelia. Aunque en los últimos meses en el continente africano los datos de contagios de coronavirus y los fallecimientos se han lanzado y han alcanzado sus máximos picos, África es hasta la actualidad el continente menos afectado por la pandemia del COVID-19.

Según expertos esta resistencia se debe a la falta de test y la insuficiencia de pruebas y controles a la población. Por consiguiente, muchos países africanos carecen de diversos recursos sanitarios básicos y una higiene adecuada para poder cuidar a la población. Anne Soy, subeditora de BBC África, argumenta que cada país africano ha llevado unas medidas distintas y drásticas para combatir el nuevo virus. Y que los países africanos han sabido actuar con rapidez, a pesar de la escasez de los recursos sanitarios.

La poca movilidad de población dentro del continente y la experiencia ante otras epidemias y virus como el Ébola, La malaria, La tuberculosis… son otros argumentos. La COVID-19 ha sacudido a todo el mundo de una forma tajante y totalmente imprevista. Ha puesto punto y final a muchas vidas, en su gran mayoría de personas de tercera edad. Y ha dado pié a una crisis e inmovilización económica, social y humanitaria en todo el planeta azul.




Pero esta noticia internacional que se transmite constantemente en los noticiarios de todos los países tiene un grave defecto. El olvido de aquellos que en primera persona sufrieron y sufren las consecuencias del virus así como sus familiares.

Millones de personas, vidas, historias, sentimientos... que la información mediática pasa por alto, porque interesa más la cifra, que aquella persona aportó a la estadística que la propia persona. Durante el confinamiento nos olvidamos de ellos/as. Nos olvidamos de la preocupante situación que estaban viviendo muchas personas a causa de este virus.

¿Y qué sucede con aquellos refugiados que sufren un doble confinamiento? personas olvidadas y descuidadas por los Derechos Humanos. Personas que durante la pandemia han tenido que sobrevivir a la escasez de todas las necesidades básicas: alimentación, agua, un techo estable, medicamentos ... Sobre ellos recaen las consecuencias directas de la crisis causada por el COVID-19. Los más desamparados y los últimos de la lista en atender.

Los refugiados del mundo conocen mejor que nadie el significado de la palabra confinamiento, a quienes la pandemia del coronavirus ha hecho un daño mayor del que podríamos imaginar.

Según datos de junio del 2019 de La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) al menos 79,5 millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a huir de sus hogares. Entre ellas hay casi 26 millones de personas refugiadas.

Oriente Medio y África son las zonas que más refugiados reciben, tan sólo en África subsahariana se alberga a más del 26% de la población refugiada de todo el mundo.

Según un estudio de ACNUR actualizado en 2019, a finales de 2018, la edad media de permanencia en el exilio de los refugiados/as es de cinco años. Sin embargo, en ocasiones la suerte no es la misma para todos.

Es el ejemplo de los refugiados saharauis, que llevan resistiendo en el exilio desde hace más de 44 años en los Campamentos de Refugiados Saharauis.

Los Campamentos de Refugiados Saharauis se sitúan al suroeste de Argelia, en las provincia de Tinduf. En esta tierra inhóspita y árida habitan y sobreviven hasta el día de hoy los refugiados saharauis.

Los refugiados saharauis fueron forzados a trasladarse a Tinduf tras la Marcha Verde, invasión marroquí del Sahara español, iniciada el 6 de noviembre de 1975.

Con la impasibilidad de la política española respecto al asunto y el apoyo de grandes potencias como Francia y Estados Unidos, el régimen maroquí invadió el Sahara Occidental de forma imprevista, ilegal y violando los Derechos Humanos.




En aquella fecha los saharauis aún eran ciudadanos españoles ya que el Sahara español era la provincia número 53 de dicho estado. Tras la ocupación militar ilegal del Sahara Ocidetal por parte de Marruecos, la población saharaui se dividió.

La mayoría quedaron en su tierra, que en la que actualmente viven bajo el régimen monárquico y absolutista marroquí.

Estos saharauis sufren una constante represión de libertad de expresión por parte de la policía y autoridades marroquíes. Además de violaciones, persecuciones… son personas que conviven con el miedo.

El régimen alauita es conocido por sus violentas cárceles donde se someten a los saharauis a graves torturas, malos tratos, negligencias y violaciones constantes de los derechos humanos. Siendo víctimas de penas de prisión de muchos años, incluso a cadena perpetua.

Condenas sin motivos y sin sentido. Algunas de estas cárceles son: La Cárcel Negra de El Aaiún, la cárcel de Loudaya, cárcel de Kenitra etc. Marruecos es uno de los países con más casos de coronavirus en África. Y esta pandemia de fácil contagio ha llegado hasta sus prisiones.

Según varios medios de comunicación hasta mediados de abril las autoridades marroquíes concedieron más de 5.000 indultos a presos de diferentes cárceles marroquíes, para evitar el progreso de la pandemia y reducir el número de fallecimientos en las celdas.

Sin embargo ninguno de los indultados fueron presos civiles saharauis.

Mansour Machdoufi, secretario general de La Liga para la protección de los presos saharauis (LPPS), declaró al periodico digital Cuarto Poder: “Tememos que (...) la fragilidad del sistema de salud en Marruecos sea una oportunidad para el régimen alauí de vengarse de los detenidos mediante la infección entre ellos", refiriéndose a los presos saharauis en cárceles marroquíes.

Équipe Média, un informativo saharaui en los territorios ocupados, Amnistía Internacional y otras organizaciones internacionales exigen que se liberen los presos, activistas, periodistas... del Sahara Occidental en riesgo de contagio de COVID-19 presos en las cárceles marroquíes.

Respecto a la población civil saharaui que vive fuera de las cárceles, están expuestos a un constante riesgo de padecer la epidemia. Los recursos sanitarios de Marruecos dejan mucho que desear, así como la higiene y las medidas de prevención en los territorios ocupados.

Esto hace ver y deja en evidencia que los interés de Marruecos se centran en los recursos naturales del Sahara Occidental y que la política marroquí está muy lejos de reconocer y velar por los derechos de los saharauis.

Según la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), el día 4 de abril se confirmaron los primeros cuatro casos en la ciudad de Cabo Bojador. Territorio ocupado.


En la actualidad a día 30/08/2020 según la plataforma digital SALUD RAND, sanidad virtual y datos difundidos por el Comité "ad hoc" en el Sahara Occidental las cifras son las siguientes: Casos: 25. Fallecimientos: 2. Recuperados: 16. Casos activos: 7.

Datos de la plataforma SALUD RASD, SANIDAD VIRTUAL, reconocidos por la República Saharaui Democrática y el Ministerio de Sanidad de RASD.

Tras La Marcha Verde o más bien conocida como la Marcha Negra por los autóctonos del Sahara ocidental, muchos saharauis se quedaron en su tierra, como se mencionó anteriormente.

Sin embargo, otros miles de saharauis se vieron obligados a huir de su tierra para refugiarse en Tinduf, ciudad argelina. Miles de familias con niños pequeños abandonaron de un día para otro sus casas y dejaron atrás toda una vida. Los saharauis exiliados comenzaron desde la nada una nueva vida como refugiados en Tinduf.

Crearon los Campamentos de Refugiados Saharauis en una de las zonas más cálidas e inhóspitas del mundo. Con la esperanza de algún día volver a su patria.

Después de más de 44 años los saharauis aún siguen habitando en los Campamentos de Refugiados Saharauis, esperando una solución pacífica que no llega.

El estado español y la comunidad internacional tienen una promesa pendiente con el pueblo saharauis.

Reconocer la República Árabe Saharaui Democrática cómo un estado independiente, al igual que se realizó con la independencia de Guinea Ecuatorial de España en el año 1968. Sin embargo esta promesa llega hasta nuestros días. Y a pesar de más de cuarenta y cuatro años los saharauis aún no pierden la esperanza.

Los Campamentos de Refugiados se sitúan a las afueras de la ciudad argelina de Tinduf, al suroeste del país. La población saharaui está distribuida en cinco wilayas (provincias): El Aaiun, Smara, Awserd, Dajla y Bojador. Nombres que conmemoran las ciudades más importantes del Sahara Occidental.

En esta tierra inhóspita los saharauis hacen frente a las altas temperaturas del desierto, que en verano alcanzan incluso los 50ºC.

El trabajo es escaso y muchas familias sobreviven gracias a las generosas ayudas humanitarias. Pero a veces estas contribuciones internacionales no son suficientes para cubrir la alimentación de toda la familia. A esto se añade la escasez de agua del desierto, las frágiles infraestructuras: jaimas y casas de adobe y la falta de recursos sanitarios para poder atender de forma apropiada a la población refugiada.

A pesar de la falta de muchos recursos básicos los saharauis han logrado que los Campamentos de Refugiados Saharauis sean un lugar habitable y con muchas facilidades para los refugiados. Los saharauis han creado un estado en el exilio, con una organización social, territorial… digna de seguir, una sanidad competente a pesar de los escasos recursos, una educación envidiable, una sociedad muy preparada etc.

El COVID-19 no comprende de fronteras ni de sociedades y está presente en todos los rincones del mundo. Y a pesar de que los refugiados saharauis se mantuvieron invictos lejos del virus durante varios meses, el día 23 de julio se registraron los primeros cuatro casos de COVID-19 en los Campamentos de Refugiados Saharauis.

Así lo confirmaba la ministra saharaui de sanidad Jira Bulahi, en sus redes sociales: "Tras mucho esfuerzo y medidas preventivas para proteger a nuestro pueblo, hoy lamentablemente tenemos que anunciar los primeros 4 casos por la covid-19 en los Campos de refugiados saharauis. Nuestra situación de vulnerabilidad nos obliga a redoblar esfuerzos para seguir caminando".

Esta pandemia amenaza gravemente a la población refugiada saharaui.

El cierre internacional de fronteras ha paralizado las ayudas humanitarias que reciben los saharauis. Con estas distribuciones los saharauis podían cubrir su alimentación diaria, higiene, salud…

Este bloqueo de las fronteras ha afectado principalmente a las familias más vulnerables con niños/as pequeños. La desnutrición infantil ha incrementado en estos meses y las necesidades concretas que requieren muchos niños/as no están siendo atendidas.

Los escasos recursos sanitarios con los que trabajan los/as profesionales saharauis no son suficientes para poder atender y cuidar a la población saharaui. A esto se añade la escasez de agua potable, fundamental para prevenir y lidiar con cualquier pandemia y la falta de concienciamiento de la población refugiada.

El fácil contagio del virus puede llevar a una expansión descontrolada del COVID-19 en los Campamentos de Refugiados Saharauis y desembocar en una situación de extrema preocupación.

Según información oficial facilitada por las autoridades sanitarias saharauis los datos y la situación actual epidemiológica a día 30 de agosto de 2020 del coronavirus en los Campamentos de Refugiados Saharauis y los territorios liberados es la siguiente: Casos: 25. Fallecimientos: 02. Recuperado: 16. Estos son datos oficiales que actualiza el Ministerio de Salud Pública de la RASD junto al Comité "ad hoc" diariamente.

En las últimas semanas la situación está llegando a un punto estable, a la espera de conocer el resultado de las pruebas PCR realizadas a la población refugiada en los últimos días.

El Confidencial Saharaui (ECSAHARAUI), Sahara Press Service y la plataforma digital SALUD RASD, sanidad virtual, son medios de comunicación fiables y que corroboran con un trabajo magistral las declaraciones del Ministerio de Salud Pública de la RASD.

Las ayudas humanitarias sufren actualmente un bloqueo por el cierre de fronteras internacionales, del cual se desconoce su fecha de reapertura.

Sin embargo, La Media Luna Roja de Argelia entregó en el mes de abril a La Media Luna Roja Saharaui 300 toneladas de ayuda humanitaria transportadas en trece camiones para los saharauis. Esta colaboración estaba compuesta por alimentos de primera necesidad, productos de higiene… para poder aliviar las carencias de los refugiados de Tinduf.

El sábado 8 de agosto aterrizó un avión en el aeropuerto de Tinduf, que transportaba 31 toneladas de material sanitario y alimentos de primera necesidad.

Este es otro gesto de solidaridad de Argelia con el pueblo saharaui para fortalecer los medios sanitarios en los Campamentos y proteger en la medida de lo posible a la población refugiada que ahora se encuentra expuesta al COVID-19.

Desde el pasado día 23 de agosto, cuando se confirmaron los primeros casos de Covid-19 en los Campamentos de Refugiados Saharauis, muchas asociaciones, proyectos, entidades… en Tinduf y en España, generalmente, han comenzado a trabajar de forma ejemplar para poder frenar la expansión de la pandemia.

Desde el principio estas asociaciones y proyectos están haciendo un gran trabajo de concienciación a los refugiados a los saharauis, campañas de recogida de material sanitario para llevar con urgencia los campamentos de Tinduf. Además de entrega de material sanitario de prevención en primera persona a niños/as, mayores y por supuesto a los profesionales sanitarios saharauis.

Es más, muchas de estas asociaciones y proyectos colaboran unidos en esta lucha contra el COVID-19. Porque en estas situaciones el nombre y el símbolo no son importantes, en estas ocasiones es prioritario la unión para salvar la vidas de los más vulnerables.

Todos unidos batallando contra un mismo objetivo.

Algunas de estas acciones y proyectos son: -Sahara Ihsan: una asociación que vela por los huérfanos saharauis, así por las familias más vulnerables. Con su campaña “PROTÉGETE, PROTEGE A LOS DEMÁS” están realizando una labor extraordinaria de concienciamiento y distribución de material sanitario en los Campamentos de Refugiados Saharauis.

Asociación Badrat Jer: Es una asociación sin ánimo de lucro que trabaja desde los Campamentos de Refugiados Saharauis. Están realizando una labor excepcional de concienciamiento para combatir la pandemia en las cinco wilayas. Además de reparto de materiales sanitarios, siendo un ejemplo para la sociedad saharaui.

-Juventud Activa Saharaui: este es un proyecto de grandes aspiraciones, creado recientemente desde la ilusión de los jóvenes saharauis. Juventud Activa Saharaui está formada por jóvenes saharauis que residen en diferentes países: Sahara Occiedntal, Argelia, España, Reino Unido, Bélgica.... Este proyecto está llevando a cabo una campaña de recogida de materiales sanitarios en todo el territorio español: Paracetamol, mascarillas, guantes, geles hidroalcohólicos… para mandar con total urgencia a los campamentos saharauis.

-Enfermeros en el Sahara: esta es una asociación Sanitaria Vasca que realiza proyectos sanitarios para ayudar a los refugiados saharauis desde el año 2017. En sus proyectos realizan talleres formativos a la población refugiada, aportan material sanitario, entre otras actividades.

Enfermeros en el Sahara trabaja en la campaña de recogida de materiales sanitarios que se enviarán a los refugiados saharauis. En esta campaña colaboran Juventud Activa Saharaui y otras asociaciones.

Lo que separó la pandemia del COVID-19 lo está uniendo la solidaridad de todos aquellas personas simpatizantes con el pueblo saharauis. Ahora el objetivo sólo es cuidar y velar por la salud de los saharauis.

La unión hace la fuerza y estas asociaciones y proyectos trabajan sin descanso buscando todos los medios posibles para poder hacer llegar las recaudaciones lo antes posible a Tinduf.

El llamamiento a la colaboración de estas asociaciones al público nunca fue más nítido y urgente. Toda colaboración por pequeña que sea es imprescindible para salvar la vida de muchos refugiados/as.

Las redes sociales de Sahara Ihsan, Juventud Activa Saharaui, Enfermeros en el Sahara… se actualizan constantemente.

Ahí se puede acceder a toda la información de las recaudaciones y de qué modo se puede contribuir. Ella me dejó aquí este muñeco, el de mi infancia… - Papá, no se cuando podré ir a por ti a la residencia pero… Informativo: China alcanza hoy...

El abuelo fue uno de los primeros casos, nadie informó de ello. Trés horas después se fue con él la abuela. Estaban destinados a estar juntos… Que Dios los cuide y los proteja en el cielo.

Mi más sentido pésame a todas las personas que han perdido a algún familiar, amigo/a, compañero/a... debido a esta pandemia. Da igual el país, la cultura, lengua… al fin y a cabo lo que he podido aprender de esta pandemia que a afectado al mundo entero es que las etiquetas, pues… como que no importan mucho cuando la vida de millones de personas está en juego. Cuando en nosotros estaba y está cuidarnos, cuidar a los nuestros, cercanos y vecinos.

Algo más complejo y triste es fallecer siendo víctima de la epidemia sin saber que se padecía de coronavirus. Por falta de recursos médicos, una mascarilla, o simplemente falta de información. Fallecer por supervivencia, porque quedarse en el hogar no era una opción cuando se debía de traer primero el pan a casa.

Son ellos los más vulnerables y siguen siendo los últimos en la lista. A todos ellos mi más sentido pésame. Si vamos a actuar que sea ahora. Quizás no haya un mañana para la reconciliación y la fraternidad que queremos para el mundo. Si vamos a actuar que sea ahora, mañana es impredecible.

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