Mohamed VI recurre a Dios para seguir mintiendo a su pueblo

Madrid, 30 Julio de 2020. - (ECSAHARAUI)




Por Lehbib Abdelhay/ECS




Invocando a Dios, hace creer a su pueblo que el mismo tratamiento médico que él dedica a su familia y a sus hijos, es el mismo que el monarca ofrece a todos los marroquíes. No hace falta acudir a ningún ulema para acreditar la herejía del miramamolín, basta con ver los datos de la oficina de estadísticas de la ONU o el FMI donde se refleja el número de marroquíes que han sido afectados por la crisis sanitaria de la Covid-19. Evidentemente, si no hubiera desigualdad y precariedad, no habría tantos marroquíes manifestándose por la falta de alimentos ni tampoco tantos sueltos en las calles en busca de comida en los contenedores de basura en el reino.




Aún con todo eso, los ulemas marroquíes y los políticos españoles y franceses, dirán que las alegaciones de Mohamed VI son ciertas. Sin embargo, el mar, las masivas manifestaciones en las calles de Marruecos y las estadísticas lo desmienten categóricamente.

En este sentido, el monarca llamó al gobierno de Saaeddine Al Othamani, durante el discurso televisado con motivo del 21º aniversario de su Ascensión al Trono, a movilizar inversiones para reducir las disparidades y mejorar la situación económica del país devastado por la Covid-19.

El discurso, pronunciado con ocasión del 21 aniversario de su coronación, suponía además la primera aparición pública del monarca tras su operación de una arritmia el pasado 14 de junio, y en esta ocasión el rey apareció más delgado y pálido de lo habitual, con una voz quebrada con la que se equivocó en varias ocasiones al leer su texto.

El monarca insistió en la necesidad de crear actividades generadoras de empleo y acelerar el ritmo de acceso a los servicios sociales básicos, sin embargo Mohamed VI lleva 21 años exigiendo las mismas demandas en un país donde sólo manda El Majzén.




En el discurso a la nación que dirigió el miércoles 29 de julio, el rey de Marruecos omitió esta vez de su discurso las orientaciones del "nuevo modelo de desarrollo de Marruecos" que tanto ha defendido en anteriores discursos.

Cabe recordar que Marruecos, un país que alberga 35 millones de personas, está experimentando una desaceleración económica y se espera que el crecimiento caiga a 5.9 por ciento en 2020, según datos del Banco Mundial. El desempleo sigue cerca del 38 por ciento y es particularmente alto entre los jóvenes, según informa el FMI. "Nuestro trabajo no se limita solamente a enfrentar esta epidemia, sino que también tiene como objetivo abordar sus repercusiones sociales y económicas, dentro de una perspectiva integral de futuro", dijo el rey de Marruecos.

Como es el caso con cada crisis, el régimen se ha asegurado de que el trabajo del gobierno y los partidos políticos hayan quedado atrás, quienes simplemente han observado y bendecido las decisiones tomadas. El rey apareció en primer plano, rodeado de sus ministros reales, impuestos al gobierno por el Palacio, y apoyándose en tecnócratas. El Ministro de Salud fue reemplazado por Mohamed Alyoubi, jefe de la dirección de epidemias del departamento, mientras que el jefe del gobierno, Saadeddine El-Otmani, casi vio a su Ministro del Interior convertirse el nuevo jefe del gobierno. El Primer Ministro ahora se encarga de compartir las declaraciones de Laftit en su página oficial en Facebook, además de algunas declaraciones que generalmente se burlan a gran escala en las redes sociales.




En su discruso, Mohamed VI asegura haber ordendor al gobierno iniciar las inversiones adecuadas para garantizar la seguridad alimentaria de los ciudadanos. Sin embargo, expertos y analistas aseguran que Mohamed VI intenta culpar al gobierno de Saadeddine El Othmani del fracaso en la gestión de la actual crisis.

Ante la precariedad de la infraestructura y los servicios de salud, recurrir a Dios sigue siendo para muchos marroquíes el único refugio. En Tánger, Tetuán (norte del país) y Fez, los residentes corearon: "¡Dios es genial, y Él es el único capaz de ayudarnos! Muchos residentes en muchas ciudades organizan oraciones colectivas desde los techos de sus casas, pidiendo misericordia y perdón en un ambiente muy solemne.

Por otra parte, las autoridades marroquíes son conscientes de que no pueden confiar solo en hospitales que, según el jefe del gobierno, tenían solamente 250 camas de cuidados intensivos en todo el país (para un total de 35 millones de habitantes). Ante los temores suscitados por esta afirmación, este último revisó el número al alza, refiriéndose a la cifra de 1.600 camas y afirmando que "las 250 camas mencionadas en primer lugar están dedicadas exclusivamente a pacientes con Coronavirus, pero podemos aumentar esta capacidad de acuerdo a nuestras necesidades".

En cuanto al rey, Mohamed VI dio la orden de crear un "fondo especial para hacer frente a la pandemia de Coronavirus (Covid-19)" a fin de "garantizar los gastos relacionados con el equipamiento de las infraestructuras de salud". También anunció, en su discurso, que el gobierno propondrá medidas para apoyar a las pequeñas y medianas empresas que están en dificultades, así como a los empleados.

El nerviosísmo y el malestar mostrados por Mohamed VI son bastante inesperados, y pueden explicarse por las circunstancias excepcionales, expresadas anteriormente por el gobierno: "Nunca las hemos necesitado tanto" el uno al otro como hoy ... Estamos embarcados en la misma galera. O todos nos ahogaremos, o todos seremos salvos ”(tenga en cuenta que la posibilidad de ahogarse precede a la de la salvación ...). Sin embargo, se siguen registrando arrestos violentos e incluso humillantes, marcados por la violencia física y mental.

Marruecos es uno de los países más desiguales del mundo

En el discurso del 29 de julio, el rey de Marruecos, haciendo un balance de sus 21 años de reinado, avisó a los marroquíes de preparase para lo peor.

La desigualdad y la pobreza en Marruecos no cesa. Es lo que ha denunciado Oxfam Intermón en un informe publicado que evidencia que la recuperación económica ha favorecido cuatro veces más a los ricos que a los pobres. Según la organización, la "desigualdad en el reino continúa en niveles desorbitados y está fuera de control", fruto de un modelo económico que incentiva la concentración de riqueza en manos del Palacio Real (Majzén).

Las desigualdades se han mantenido casi igual. El coeficiente de Gini, una medida internacional de medir la desigualdad, fue de 39.9 en 1985 y de 39.5 en 2014. Una estabilidad estadística que, una vez más, debe ponerse en perspectiva, advierte Oxfam, debido a muchas limitaciones metodológicas: el gasto en el extranjero no se cuenta, ni los ahorros. Además, las desigualdades monetarias no tienen en cuenta las desigualdades de riqueza. Todas estas observaciones sugieren que las diferencias son incluso mayores de lo que dicen las estadísticas oficiales.

Publicar un comentario

0 Comentarios