Máxima alerta en los campamentos saharauis tras registrar los primeros cuatro casos de COVID-19

Chahid Alhafed, 27 Julio de 2020. -(ECSAHARAUI)



Por Salem Mohamed/ECS





Vuelve la máxima alerta en los campamentos de refugiados saharauis tras la confirmación de los primeros cuatro casos de Coronavirus en la zona. Hasta el momento, las autoridades saharauis han emitido una advertencia por el incremento de los casos de contagios pidiendo a los ciudadanos extremar la máxima precaución ante el aumento de los casos.



La aparición de cuatro casos de Covid-19, todos ellos confirmados, en los campamentos de refugiados saharauis, ha hecho crecer las alarmas en los cinco campos de refugiados saharauis, tanto el Gobierno de la RASD como la población refugiada están en alerta máxima.



  • Hoy se supo de cuatro casos de Covid-19 en estos asentamientos, situados en el sur de Argelia.

Pese a esto, los funcionarios de Salud de la República Saharaui aseguran que hasta el momento no hay una propagación generalizada en la zona y en que el riesgo continúa siendo bajo. Por su parte, el Comité "ad hoc" ha pedido a todos los ciudadanos seguir cumpliendo estrictamente con las medidas vigentes para prevenir la propagación de la Covid-19, según un comunicado ofical difundido hoy por SPS.



El Comité técnico de prevención de la Covid-19, en su comunicado, afirmó que, a la luz de la propagación de la epidemia de la Covid-19, y los peligros y amenazas resultantes para la vida de los ciudadanos, "exigimos cumplir estrictamente con las medidas de contención limitando el movimiento de personas para evitar posibles contagios y la posterior propagación del virus.

Se registra cuatro casos de Coronavirus en los campamentos saharauis


Las autoridades saharauis han decidido desde el inicio de la crisis introducir un régimen de alerta máxima temprana debido a la amenaza de propagación del Covid-19. Se suspendieron inmediatamente las clases y cerraron las fronteras. Todos los eventos y de entretenimiento también han sido cancelados.

El Gobierno Saharaui ha ordenado el confinamiento total de la población residente en los campamentos de refugiados saharauis desde el 18 de marzo hasta el 29 de mayo.



Hoy, y después de caso dos meses del desconfinamiento, Los campamentos de refugiados saharauis comienzan a registras los primeros casos de coronavirus según ha informado SPS. Cuatros personas, tres hombres y una mujer han dado positivo y se encuentran ingresados en el hospital general de Rabuni.

La comisión de 'ad hoc' no ha reportado casos sospechosos y pide a los ciudadanos extremar la precaución y cumplir las medidas de contención.

Los casos se registraron en los campamentos de Dajla, Bojador y la unidad administrativa de Chahid Alhafed. Los cuatro casos se encuentran en estado estable menos una que está en estado grave.

Escasez de agua potable y alimentos

En casi todos los campamentos sufren la escasez de agua y alimentos, los refugiados depende de la ayuda exterior en gran medida. Smara, el distrito más poblado de los campamentos de refugiados saharauis, es el más afectado por la falta de agua potable y la falta de los alimentos básicos. Las autoridades locales no escatiman ningún esfuerzo, pero la crisis es mucho más superior que sus posibilidades.

El Aaiún, el más próximo a la ciudad de Tinduf, no tiene agua ni electricidad a diferente a los otros campos de refugiados. Este distrito es el peor que está sufriendo los efectos del confinamiento y la crisis de la Covid-19.

La Unión Europea -es uno de los principales donantes humanitarios a nivel mundial- está a la vanguardia de identificar e intervenir en esas crisis que han escabullido de la atención internacional. Estas llamadas "crisis olvidadas" han persistido, pero a pesar de las importantes necesidades humanitarias, reciben una ayuda internacional insuficiente.

Situación precaria, falta de alimentos y medicina

Los saharauis entienden de espera. Esperaron unos meses, después unos años y así superaron las más de cuatro décadas bajo la sombra de una jaima construida en medio de uno de los desiertos más inhóspitos del mundo.

El Sáhara Occidental es una colonia de España, cuando los militares españoles abandonaron el territorio el por entonces rey de Marruecos, Hassan II, ordenó la conocida como Marcha Verde a través de la cual miles de colonos marroquíes invadieron el territorio. Cuarenta y cuatro años después nada ha cambiado.

Entre tanto, la Pandemia global de Covid-19 que está azotando a todo el mundo no sirvió para aliviar a los refugiados saharauis de la difícil situación en la que viven y para que se olviden durante unos días de las condiciones duras del desierto.

"Las condiciones de vida son duras en estos días. La mayoría de nuestra población ya no tiene el precario trabajo que tenía, sin agua potable, y dependemos totalmente de la ayuda internacional externa para subsistir pero no llega", cuenta un ciudadano del campamento de El Aaiún.

"Aquí en este campamento dos tercios de las mujeres sufren de anemia, y un tercio de los niños sufren de desnutrición crónica. Anteriormente, los refugiados saharauis trataban de auto-ayudarse mutuamente, pero la situación actual azotada por la Covid-19 ha cambiado: los jóvenes ya no tienen trabajo en las wilayas vecinas", añade.

Los primeros refugiados saharauis llegaron aquí a mediados de los años 70. Huían de los bombardeos por parte de la aviación marroquí que tuvieron lugar en el Sáhara Occidental tras la retirada de España y la invasión del territorio saharaui por parte de Marruecos. Aunque los cinco campamentos que se instalaron tenían carácter temporal, muchos de los saharauis han pasado los últimos 43 años alojados aquí esperando un acuerdo político que facilite su regreso a su tierra.

Además de los efectos negativos derivados del desplazamiento forzoso y el exilio, los refugiados saharauis deben hacer frente a las condiciones adversas que imperan en la región de la Hamada argelina, cuyo terreno desértico parece una metáfora adecuada para describir sus perspectivas de futuro. Ya son casi dos generaciones de saharauis las que han nacido y crecido en Tinduf y que, con el correr de los años, deben redoblar sus esfuerzos para tener tanto ellos como sus familiares una vida digna. Sin embargo, pese a que muchos reciben formación fuera de allí, casi todos terminan en un punto de no retorno.

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