El mundo tiene la obligación de reconocer a la República Saharaui (RASD)


Madrid, 14 Julio de 2020. -(ECSAHARAUI)






Por Lehbib Abdelhay y Salem Mohamed/ECS

La lucha por la existencia del Sáhara Occidental es uno de los conflictos más antiguos del mundo, se remonta a principios de la década de 1970 cuando el Frente Polisario comenzó a luchar por la independencia del territorio. El Sáhara Occidental fue una colonia española y cuando España abandonó el territorio [en 1975], Marruecos y Mauritania ocuparon militarmente la región. España firmó los acuerdos ilegales tripartitos de Madrid y el Frente Polisario emprendió una guerra contra la doble ocupación. Mauritania abandonó el territorio años después, pero Marruecos continuó la guerra hasta 1991 cuando las Naciones Unidas intervinieron con una propuesta y un Plan de Arreglo para el alto el fuego.





El acuerdo estipulaba la celebración de un referéndum para consultar a los saharauis qué querían: unirse a Marruecos o tener su propio país independiente. Marruecos y el Frente Polisario acordaron un Plan de Arreglo y se estableció la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental). Pero el referéndum nunca llegó. Los marroquíes lo han estado bloqueando desde que lo aceptaron debido al papel de Francia en el Consejo de Seguridad de la ONU.




Reconocimiento a la RASD


El reconocimiento internacional establece el Estado; La soberanía sin el reconocimiento es incompleta. Sabiendo esto, el Frente Polisario ha realizado considerables esfuerzos para garantizar que los gobiernos de todo el mundo lo noten. Está desempeñando el papel de un Estado para una audiencia internacional, tal como lo hace en los campamentos saharauis y los territorios liberados del Sahara Occidental, que ha gobernado y administrado independientemente desde 1976.

La brillante estructura diplomática de la RASD, que conmemoró sus 46 años de existencia hace semanas, la ha conducido a la consolidación democrática de un auténtico Estado, que libra incansablemente batallas en África, Europa y América Latina contra un Marruecos agresivo apoyado por los países occidentales y con un presupuesto de miles de millones de dólares, como gastos en lobbie.


Requisitos para el reconocimiento de un Estado (la RASD cumple todos los requisistos, menos el de la ONU).


Paso primero – declaración de intenciones

La primera acción que una nación debe tomar para convertirse en un país independiente es declarar sus intenciones de hacerlo.

Para ello, debe cumplir con las leyes internacionales establecidas en la Convención de Montevideo sobre los Derechos y Deberes de los Estados, adoptada en 1933.
Para acatar estas reglas un país debe:

🔘 Existir dentro de un territorio claramente definido. 

🔘 Tener una población permanente, lo que significa negociar asuntos relacionados con la ciudadanía y la residencia. 

🔘Tener un gobierno. 

🔘 Ser capaz de entablar relaciones con otros Estados soberanos.

Paso segundo – conseguir el reconocimiento

Un país nuevo debe ser reconocido por los Estados existentes dentro de la comunidad internacional, decisión que se toma a discreción de cada país.
Taiwán, Palestina y Kosovo son ejemplos de Estados legítimos por algunos países, pero no por otros.

Paso tercero – unirse a la ONU

Finalmente, un Estado puede hacer una solicitud para unirse a la ONU, que tiene un enorme peso para un país nuevo que espera ser reconocido por la comunidad internacional.
La ONU tiene 193 Estados miembros que son soberanos y han cumplido con las condiciones – contenidas en una carta – para unirse a la organización.
Dice que la afiliación está abierta a todos los “Estados amantes de la paz” que aceptan las obligaciones de la Carta y, a juicio de la ONU, son capaces de cumplir con estos compromisos.
Para unirse un país debe completar el siguiente procedimiento:

🔘 Enviar una carta de solicitud, junto con una declaración de que seguirá la Carta, al Secretario General de la ONU. 

🔘 Esta solicitud se transmite al Consejo de Seguridad, donde debe ser aprobada por al menos nueve de los 15 miembros del Consejo. Si alguno de los cinco miembros permanentes del consejo, China, Francia, la Federación de Rusia, el Reino Unido o los Estados Unidos, votan en contra del país, la solicitud se cancela automáticamente. 

🔘 Si se aprueba, la recomendación del Consejo para su admisión en la ONU se presenta a la Asamblea General para su consideración.

La asamblea se compone de 192 Estados miembros y se necesita una mayoría de dos tercios para que el nuevo país sea admitido con éxito en la ONU.

Si bien muchos países mantienen solo unas pocas embajadas en el extranjero, el Frente Polisario tiene un representante permanente en casi todas las capitales de la Unión Europea, Rusia, los Estados Unidos, Australia y muchos otros países, así como representantes en los EE. UU., La Unión Europea y la Unión Africana. Hay representantes de la República Saharaui en casi todos los países que reconocen su condición de Estado: el número de dichos países fluctúa, pero actualmente es de 84.





Además, el apoyo oficial a la posición del Frente Polisario en muchos países sigue creciendo. Un reciente resumen de la política de la Unión Europea sobre el Sáhara Occidental afirmó que está "bajo ocupación", un término que Marruecos rechaza.


Tras la invasión marroquí, la mitad de la población huyó a los campos de refugiados en la remota frontera del desierto con Argelia. Ellos y sus descendientes aún viven allí. Son uno de los campos de refugiados más antiguos del mundo, más de cuatro décadas, esperando que la ONU les ayude para expresar su derecho a la autodeterminación.

Pero la ONU se ha convertido, con el tiempo, en una organización inútil, costosa, corrupta e injusta, que funciona más como un obstáculo que como una ruta hacia la paz. Su Consejo de Seguridad, donde Francia posee veto, es un escandaloso monumento a la desigualdad y a la ventaja, mientras que su Asamblea General es el espacio que utilizan Estados dictadores y delincuentes para sentarse en igualdad de condiciones con demócratas y gente honrada.


Desde el inicio del conflicto saharaui, varios secretarios generales de la ONU intentaron solucionarlo. Ninguno lo logró, quizás alguno se acercó más que otro. Repaso completo de la nefasta gestión de la ONU del conflicto que desembocó en la peor pesadilla para el pueblo saharaui.



Cuatro Secretarios Generales de la ONU desde el inicio del conflicto


Todos los esfuerzos de la ONU han fracasado repetidamente para negociar un acuerdo sobre el territorio en disputa desde 1975, cuando el poder colonial de España abandonó el territorio, iniciando un enfrentamiento bélico que duró hasta 1991 cuando intervino la ONU estableciendo el alto el fuego.

Han pasado ya más de 40 años, y aunque parezca mentira, los saharauis están más lejos de ver una solución que hace 30 años, curioso cuando la ONU en 1991 prometió solucionarlo en un plazo que no excedería los 2 años, es decir, lo que tardarían en realizar un censo completo para llevar a cabo un referéndum de autodeterminación.

Hoy en día, la única solución que ven los saharauis para desbloquear la situación y obligar a Marruecos a mover carta es la vuelta a la lucha armada, algo que la propia ONU y el Consejo de Seguridad evitan a toda costa, pero que no hacen más que favorecerlo porque con sus resoluciones y pasividad ante Marruecos perpetúan y prolongan el conflicto, agravando así la situación de los saharauis y por consiguiente, agotando su paciencia.



Los nefastos Secretarios Generales


Boutros Ghali, amigo íntimo del rey Hasán II, fue un Secretario General polémico y parcial, siempre estuvo a favor de Marruecos, dicha posición fue clave para que, durante el proceso de realización del censo y posterior referéndum no se llevara a cabo, logrando bloquear la resolución. Frank Ruddy, ex embajador estadounidense reveló que también pedía favores sexuales a sus empleados además de visitar varias veces a los marroquíes para comer cuscús con ellos. También tuvo una disputa con el ex presidente saharaui, Mohamed Abdelaziz, en 1992, cuando Abdelaziz rechazó que el general Vernon Walters representara al pueblo saharaui por su conocida amistad con el reino marroquí, lo que inició una confrontación con Ghali. Se podría decir que el periodo de Boutros Ghali sirvió a Marruecos para consolidarse en el territorio que no le pertenece. Fue el primer secretario general de la historia de la ONU en ser destituido y vetado por su actitud.





Kofi Annan llegó al poder dispuesto a solucionar el conflicto, pero solo era otro más, en primera instancia planteó 3 opciones; referéndum, dividir el territorio o retirar la ONU de la zona. En 1997 eligió a James Baker como su representante y generó cierto optimismo en los saharauis para alcanzar a una solución, lo realizó todo bien, desbloqueó la situación, logró que Marruecos y el Frente Polisario se reunieran y firmaran mutuos acuerdos en Lisboa, Houston y Londres en el que se acordaron el número de votantes y la fecha del referéndum, 8 de diciembre de 1998. Ya estaba todo hecho, todo iba como lo esperado, el conflicto parecía que veía la luz al final del túnel y sería como otro conflicto solucionado por la ONU en su ya dilatada historia, pero Marruecos pidió reunir a más votantes, la exigencia marroquí se rechazó porque el proceso de identificación ya se había realizado, aun así Marruecos seguía con sus exigencias. Naciones Unidas publicó la lista de 86.381 votantes aptos en 2000, censados en los 9 años anteriores.

Claramente, el resultado iba a ser a favor de la independencia, y Marruecos se apresuró en presentar nada más y nada menos que 130.000 apelaciones, algo inaudito, y más, cuando la mayoría carecían de fundamento legal. Desde entonces, Kofi Annan fue gradualmente bajando la guardia llegando a declarar a los medios que en vez de solucionar el conflicto, ha hecho retroceder la situación. Finalmente James Baker y Kofi Annan dejaron de confiar en el Plan de Paz y redujeron sus opciones a una sola; pensaban en un conflicto en el que el ganador se llevaba todo. A pesar de los obstáculos puestos por Marruecos, no se le impuso ninguna sanción.

Ban Ki-moon, probablemente haya sido el peor de todos, es el que menos ha hecho por la causa saharaui, sin embargo, creó el conflicto entre Marruecos y la ONU el año pasado y que aún perdura. En sus 8 años, solo se acordó del conflicto saharaui en su último año de mandato. Cabe destacar que durante su mandato, Marruecos fue más allá, ya rechazaba reunirse con el Frente Polisario, incluso ignoraba las peticiones. El conflicto entre la ONU y Marruecos siempre ha estado ahí, pero en este último año la tensión ha crecido considerablemente, llegando Marruecos a faltarle el respeto al SG de la ONU, encarándose con él en una guerra diplomática sin precedentes. Marruecos expulsó a todo el personal de la MINURSO, organizó manifestaciones en el país en contra de Ban y le trató con desprecio tratando de desacreditarle llamándole ''loco''. A pesar de que durante su periodo como SG de la ONU fue la primera vez que Marruecos violó el alto el fuego en los 28 años desde que se inició, y que la propia ONU ratificó en un informe filtrado. Sin mencionar la mirada gorda que hizo cuando Marruecos bombardeó el campamento de Gdeim Izik y el secuestro de presos políticos saharauis que juzgan arbitrariamente. Toda esta amalgama de violaciones de acuerdos y de derechos humanos, Marruecos no fue sancionada por ninguno de ellos. No sabemos como Marruecos se ha podido enfrentar a Ban Ki-moon con todo lo que les ha permitido violar.





En Enero de 2017, entró al poder el nuevo Secretario General de la ONU, el portugués Antònio Guterres, que ya había visitado los campamentos de refugiados saharauis en 2009 cuando era Jefe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en donde mantuvo una reunión con el ex presidente saharaui Mohamed Abdelaziz, en la que le transmitió su preocupación y le prometió la solución del conflicto.

En sus prematuros dos años de mandato, aún no se ha enfrentado a Marruecos Sin embargo, Guterres, dejó en entrever que quiere relanzar las negociaciones con una nueva dinámica, implicando a Argelia y Mauritania. Veremos si al acabar su mandato, el luso ha solucionado el conflicto o será un títere más como los anteriores, el tiempo nos lo dirá.



El vergonzoso balance


45 años, una misión especial de la ONU, 4 secretarios generales, 4 enviados personales, más de 100 resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, más de 100 informes de distintos secretarios generales de la ONU y la situación del pueblo saharaui sigue siendo la misma que en 1975.

Sin embargo, la ONU sigue haciendo creer al pueblo saharaui que puede solucionar el conflicto con informes o declaraciones periódicas para levantar el ánimo a los saharauis, una jugada sociológica muy sucia que, sorprendentemente, aún les funciona. La realidad es que el conflicto saharaui y el asunto del último país africano sin descolonizar ha sido un colosal fracaso, absoluto y sin precedentes para la ONU, por mucho que traten de maquillarlo.

El derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación es inalienable e irrefutable, y como nos ha enseñado la historia, los derechos jamás se han ganado en despachos modernos de la ONU o en asambleas de falsos amigos, el pueblo saharaui necesita un golpe en la mesa, redirigir su futuro, empezar a ser un estado con territorio reconocido y dejar de ser el hazmerreír de cada país o alto cargo político extranjero que lanza palabras venenosas al público que sirven para calmar la tensión del pueblo saharaui y mantenerles in situ. Llegados a este punto, uno se pregunta si la ONU es verdaderamente necesaria y prescindible.

45 años colonizados y tirados en mitad de un desierto remoto, es demasiado, y cada día que pasa, más lejos están de la independencia y permiten a Marruecos consolidarse y afianzarse aún más. Cada saharaui debería repasar el pasado y ver si realmente han avanzado algo en el conflicto o este ha empeorado.

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1 Comentarios

  1. “El último País Africano sin Descolonizar"ahí patinaron, Canarias es la 1 Colonia Africana, y junto con el Rasd son las 2 últimas colonia Africanas.

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