Una mirada a Marruecos desde el punto de vista de un "príncipe rojo" confinado en Rabat

Madrid, 04 Mayo de 2020. -(ECSAHARAUI)

La crisis de la Covid-19 puede ser una oportunidad histórica para Marruecos




El príncipe Hicham, primo hermano del actual Rey de Marruecos, Mohamed VI, está observando las reacciones marroquíes al coronavirus de Rabat. Hostil al neoliberalismo, aboga aquí por una ruptura, a través de la inclusión de la sociedad en nuevas iniciativas económicas y sociales.




Durante los últimos veinte años, sólo he vuelto esporádicamente a Marruecos para visitar a mi familia y amigos. Ahora estoy residiendo allí por un período de tiempo ilimitado hasta que la pandemia de coronavirus termine. Así pues, estoy observando más de cerca los efectos de la pandemia en mi país natal, pero también como politólogo, escudriñando las reacciones del Estado e intentando analizar qué nuevas dinámicas sociales pueden surgir de esta crisis.

Oficialmente, las medidas de contención y mitigación de Marruecos se han descrito como un modelo de capacidad de respuesta. A pesar de la escasez de pruebas y de la no repatriación de marroquíes del extranjero, se han proporcionado importantes recursos a los hospitales. Se liberaron fondos de emergencia para apoyar la economía. Las fuerzas militares y de seguridad aplicaron estrictas políticas de cuarentena y contención. Aunque las tasas de infección están entre las más altas de África, las muertes debidas al Covid-19 siguen siendo relativamente bajas, una realidad que todos los marroquíes pueden agradecer.

Una realidad perturbadora

Sin embargo, la capacidad de respuesta de estas respuestas revela una realidad inquietante. El Estado intervino rápidamente para contener la pandemia porque no podía permitirse otra cosa, en particular debido al retraso en sectores clave como la educación y el empleo, consecuencia directa del modelo económico neoliberal desenfrenado adoptado por los planificadores nacionales durante dos decenios, en detrimento del desarrollo social. El sector de la salud es incapaz de absorber ni siquiera un aumento muy modesto de las hospitalizaciones y los fallecimientos. En resumen, la respuesta de Marruecos ha sido óptima en cuanto a sus recursos pero inferior a la marca, considerando su potencial.

Los peligros que nos amenazan

¿Por qué es eso preocupante? Porque las proyecciones científicas predicen una segunda ola pandémica este invierno, pero también porque en el futuro veremos más y más amenazas existenciales de este tipo. El cambio climático agravará aún más estos peligros. Es de esperar que sectores enteros de la economía marroquí sigan en crisis en un futuro próximo. Una gran proporción de la mano de obra del país trabaja en el sector informal, como consecuencia del neoliberalismo desenfrenado, que no ha producido ningún efecto de arrastre debido a la debilidad del estado de derecho. Sin una reducción significativa de las desigualdades, el tratamiento eficaz contra el Covid-1k9 no será, pues, de ninguna ayuda para la mayoría de la población. Como marroquíes, sólo tenemos que mirar la situación en el Rif - en esta región, las deficiencias acumuladas han llevado a la revuelta social - para ver los peligros que se avecinan.




En el contexto de esta crisis, muchos marroquíes han dejado de lado sus quejas y han reforzado su confianza en el Estado. Políticamente, los marroquíes no viven en un contexto de polarización extrema como otros ciudadanos del Magreb!!!.

Marruecos está en el medio. A diferencia de Túnez, donde las instituciones democráticas están amortiguando y arbitrando esta crisis, el Estado marroquí sólo puede ignorarla momentáneamente y posponerla para más adelante. Sin embargo, la política marroquí tampoco está desgarrada por divisiones irreconciliables, en parte debido a la presencia unificadora de la monarquía. Esto brinda a los marroquíes la oportunidad de vislumbrar un futuro en el que se pueda mejorar la gobernanza, en el que se puedan compensar las deficiencias del pasado y en el que podamos estar mejor preparados para las amenazas futuras. Esto no reemplaza en modo alguno al verdadero pluralismo, pero puede sin embargo facilitar su surgimiento.

Hacia la autosuficiencia y los nuevos modos de producción


Recientemente, el Rey Mohammed VI declaró que el actual paradigma de desarrollo económico ha fracasado. Ahora tenemos la oportunidad de abordar este fracaso, siguiendo el proverbio chino que dice que con cada crisis viene la oportunidad. Tenemos que prepararnos para los nuevos retos que se presenten tras la pandemia y que serán de larga duración. Por citar sólo algunos ejemplos, las remesas del extranjero, que durante mucho tiempo fueron un recurso económico vital, disminuirán, ya que los marroquíes en el extranjero probablemente guarden su dinero con ellos. El sector turístico tardará muchos años en recuperarse. Pero Marruecos también puede aprovechar las interrupciones en la cadena de suministro mundial para abrirse a nuevos modos de producción. La autosuficiencia y el gasto social deben convertirse en prioridades.

En este contexto, es crucial no cambiar simplemente el modelo neoliberal a favor de otro plan monárquico llave en mano. No se trata sólo de evaluar las ideas que subyacen al desarrollo nacional, sino de centrarse en el proceso por el que estas ideas se realizan. Las grandes rupturas que permiten tal introspección son raras en Marruecos. Una primera ruptura se produjo después de la muerte de mi tío, el Rey Hassan II, en 1999. Una segunda pausa llegó con la Primavera Árabe en 2011. Hoy asistimos a una nueva ruptura que puede permitir a toda la sociedad marroquí, unida por un trauma y unas frustraciones comunes, dar un paso atrás.

Participación en lugar de imposición


Este proceso no será fácil. Muchos marroquíes han perdido la confianza en el compromiso político después de demasiadas promesas fallidas de reforma. El ímpetu de la Primavera Árabe, que exigía el derecho a hablar y a la dignidad, estará cada vez más presente. Así pues, las nuevas iniciativas económicas y sociales deberán formularse en estrecha consulta con la sociedad, mediante deliberaciones inclusivas que favorezcan la participación en lugar de la imposición desde arriba.

Fuente Le Soir

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