La RASD extrema las medidas ante los primeros casos de Coronavirus en Tinduf

Chahid Alhafed, 01 Mayo de 2020. - (ECSAHARAUI)







Redacción Lehbib Abdelhay /ECS



Campamentos saharauis en pleno confinamiento/ECS

Tras registras los primeros seis casos de infección de la Covid-19 en la ciudad de Tinduf, situada a unos 8 kilómetros de distancia de los campamentos, el gobierno saharaui estudia endurecer más las medidas de confinamiento en los campamentos de regufiados saharauis para prevenir la propagación del virus mortal.

Las autoridades saharauis están trabajando en la adopción de nuevas medidas a implementar para prevenir del virus, según ha podido recoger ECSAHARAUI de una fuente oficial saharaui. La idea es endurecer el confinamiento e introducir toque de queda para prevenir la propagación de la Covid-19 en los campamentos de refugiados saharauis y las Zonas Liberadas del Sáhara Occidental.





Hoy las autoridades argelinas informaron que la ciudad de Tinduf registró sus primeros seis casos de infección de la Covid-19. El ministro de sanidad anunció hoy, en una rueda de prensa, que se había detectado casos sospechosos de coronavirus en los últimos días en la ciudad y tras obtener los resultados hoy de las pruebas (dos pruebas al menos), todos los casos dieron positivo en Covid-19.







A día de hoy, se han confirmado seis afectadas por la COVID-19 de una misma familia. Respecto a la cifra de contagiados en Argelia, ésta se sitúa en más de cuatro mil y la de recuperados en 1.821. Argelia es el cuarto país más afectado de África por detras de Sudáfrica, Egipto y Marruecos.

De momento no se registra ningún caso de Coronavirus en los campamentos saharauis

Las autoridades saharauis han decidido la mediados de marzo introducir un régimen de alerta máxima debido a la amenaza de propagación del Covid-19. Se suspendieron las clases en escuelas. Todos los eventos y de entretenimiento han sido cancelados.

El Gobierno Saharaui ha ordenado el confinamiento total de la población residente en los campamentos de refugiados saharauis, los territorios liberados del Sáhara Occidental y las regiones militares para evitar la propagación del brote de Coronavirus que afecta al mundo causando miles de muertes e infectados en todas partes del planeta.

Esto supone que los 170.000 ciudadanos de los cinco campamentos (Dajla, Smara, Bojador, Auserd y El Aaiún), además de la Unidad Administrativa de Chahid Alhafed, tienen totalmente las salidas restringidas hasta un nuevo aviso.

Las furzas del orden se encarga, a partir de entonces, del cierre perimétrico y controlar todos los accesos.

El acceso a efectivos de servicios esenciales también está garantizado. “Tenemos esta situación [el brote de coronavirus] controlada pero la decisión que acabamos de tomar nos ha de permitir este control”, explicó la misma fuente.

Desabastecimiento en los Hospitales de los campamentos de refugiados saharauis

La situación actual en los hospitales de los campamentos de refugiados saharauis es de total desabastecimiento. No solo faltan medicamentos de primera necesidad sino también material básico como son gasas, suero fisiológico e incluso equipos de suero.







La población saharaui refugiada desde el año 1975, en los últimos años, vio reducida la ayuda humanitaria que reciben por parte de las grandes entidades internacionales.

Cabe destacar la demanda del personal sanitario público , un problema patente desde hace años.

Los sanitarios piden un mayor reconocimiento. Apoyo a su labor, acompañado de un aumento del sueldo y disponer del material necesario para realizar su labor diaria.

Como consecuencia de estas condiciones algunos de estos sanitarios optaron por abrir clínicas privadas, buscando una financiación autónoma. Esto ha llevado a que se abran más centros privados incluyendo las farmacias. Donde desgraciadamente algunos trabajadores se ven obligados a veces a doblar turno, de forma casi voluntaria en el sector público y también en el sector privado para poder tener un sueldo que cubra sus necesidades.

Tomando como muestra un hospital regional de referencia en el cual damos asistencia sanitaria a todas las personas que acuden, pudimos observar que la ciudadanía está cansada de la situación actual, sobre todo coinciden en un punto común, la queja sobre cómo es posible que las farmacias públicas están vacías y las privadas estén más dotadas.

Lo que nos lleva a resaltar que la nueva ministra de sanidad Saharaui está ante un auténtico reto, para rehabilitar un sistema público debilitado ante un aumento de los servicios privados. En los cuales no hay ningún tipo de control sobre los servicios que se ofrecen aumentando el riesgo de cometer negligencias.

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