La falta de regeneración en el nuevo Gobierno pone en entredicho las promesas del SG del Frente Polisario.

Birlehlu, 17 Enero de 2020. -(ECSAHARAUI)

Redacción Lehbib Abdelhay/ ECS actualización.


Tras la celebración del XV Congreso del Frente Polisario en la localidad liberada de Tifariti del 19 al 25 de diciembre, el presidente reelecto y secretario general del Frente Polisario, Brahim Gali, acaba de dar con las conclusiones del que fue un Congreso "transcendental". Gali nombró a un nuevo/antiguo jefe de Gobierno en un retroceso político muy grave, o al menos eso es lo que la mayoría de los militantes apina.

Brahim Gali fracasó monumentalmente en no llevar a cabo las promesas hechas en sus discursos durante el XV Congreso del Frente Polisario; renovación de la dirección, participación (regeneración) de la juventud (rejuvenecer) y elevar la participación de las mujeres en las instituciones políticas. Sus discursos en Tifariti quedan como un bello recuerdo que era en realidad una auténtica farsa. No hubo regeneración nunca.

Gali excluyó totalmente del nuevo Gobierno gran parte de la sociedad saharaui en una torpeza enorme que deja entender que el presidente optó por un clan determinado en determinento de otras cosas que siembran los ingredientes de un conflicto interno que se anuncia en el horizonte. La falta de regeneración en el nuevo Gobierno, pone en entredicho las promesas del SG del Frente Polisario.

Anteayer, 15 de enero de 2020, la presidencia saharaui emitió un breve comunicado oficial difundido por la agencia oficial saharaui de noticias SPS. En el mismo decreto el presidente saharaui nombra un Gobierno compuesto por 29 miembros de la misma vieja guardia (26 hombres y 3 mujeres).

«No es un regreso al pasado, sino el inicio de una nueva era política "Pos Mohamed Abdelaziz"» que coloca a la lucha saharaui en una etapa de la historia "extremadamente grave" y en la que el nuevo/antiguo sistema no podrá adaptarse a menos que sea por conflictos aún mayores.

Así analizamos en este medio los «inquietantes» cambios en el paisaje político saharaui de los últimos meses culminados con el XV Congreso del Frente Polisario: El ascenso arrasante de nuevas figuras jóvenes en la Secretaría Nacional Saharaui y el mal estar de otros por lo que ellos consideran pésima gestión, ponen en relieve la carrera diplomática del nuevo presidente saharaui en su primera acción legítima después de asumir el cargo en 2016 tras el fallecimiento del líder histórico saharaui, Mohamed Abdelaziz.

En este análisis, breve e independiente, la mayoría de los saharauis califican de «simples y fatalistas» las voces que alertan de que la República Saharaui está reviviendo el pasado. Se defiende incluso que un Gobierno capaz podría impulsar cambios que necesitan los más de 200 mil refugiados saharauis que malviven en el desierto argelino desde mediados de los años setenta, aunque advertimos de que el futuro político de la RASD será «desordenado y políticamente conflictivo» que en los años anteriores.

La mayoría de los militantes encuestados, de forma irregular, apuntan que el resultado de 26 días de deliberaciones, reuniones secretas y discusiones después del XV Congreso del Frente Polisario para formar el nuevo Gobierno- con retroceso naturalmente- podría parecer que confirmaba que la «vieja guardia, fracturada e inestable, volvía».

Otros militantes consultados insinúan un fracaso enorme.

Esta encuesta apunta que las «grietas» que han ido apareciendo en forma de crisis política silenciosa desde el fallecimiento del líder saharaui Mohamed Abdelaziz, las nuevas figuras y los conflictos internos, han producido una «revuelta» de la que el egocentrismo y la poca experiencia es producto.

Pero que lo que sucede en la República Saharaui en estos últimos 4 años se puede analizar de otra forma, empezando por resaltar que lo «excepcional» fue el Decimocuarto Congreso Extraordinario y que los cambios recientes -entre los que incluye ministerios de gran sensibilidad, la fragmentación política, la angustia por el futuro o el auge del estancamiento actual en el proceso de paz, han hecho a la RASD «más inestable, menos consolidada y muy lejos de ver una solución que prevea la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental».

Además los precedentes en la cuestión saharaui a nivel de la región evidencian que estas tendencias son difíciles de revertir, y que «los nuevos miembros de este gobierno nombrado por Gali nunca se adaptarán a la realidad y las aspiraciones de este pueblo». Queda por saber cuando se darán cuenta de la grave tensión creada tras este anuncio antes que sea tarde.

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