CRÓNICA | Marruecos aprueba ley para ampliar frontera marítima y anexionarse aguas canarias y saharauis

Rabat, 22 Enero de 2020. -(ECSAHARAUI)







Redacción Taleb Alisalem y Lehbib Abdelhay/ ECS actualización.



El Parlamento de Marruecos aprobó este miércoles dos proyectos de ley mediante los cuales extiende la delimitación de sus aguas frente a España y Mauritania y declara jurídicamente su soberanía sobre las aguas territoriales del Sáhara Occidental sobre las cuales ya ejerce una invasión física, la novedad es la anexión también de aguas canarias.







Las dos medidas, conflictivas, aunque de momento no tienen ninguna validez a afectos de derecho internacional, ya fueron avaladas en comisión parlamentaria el 16 de diciembre. Ahora resta la ratificación del Senado y la firma del rey, Mohamed VI, cuestión que se resolverá en los próximos meses.

La nueva demarcación establece el perímetro de sus aguas territoriales, fijados en 12 millas náuticas (22 kilómetros), a lo largo de todo el Sáhara Occidental, territorio cuya soberanía está pendiente de resolución desde que España abandonó su colonia en 1975. Además, Marruecos delimita las 200 millas (370,4 kilómetros) de su Zona Económica Exclusiva (ZEE) e incorpora las 350 (648 kilómetros) de su Plataforma Continental.

Las aguas de las Islas Canarias "no se tocan". Así de claro se mostraba el presidente del gobierno insular, Ángel Víctor Torres, y así se lo trasladó a la ministra de Asuntos Exteriores de España, Arancha González Laya, ante las pretensiones de Marruecos de anexionarse aguas canarias en una nueva provocación.

El Parlamento marroquí ha aprobado este miércoles dos leyes que chocan con el Derecho Internacional y que afectan directamente a Canarias y el Sáhara Occidental.


España tiene la obligación de actuar, pero no negociar con Marruecos

En declaraciones al periódico 20 Minutos, Nicolás Navarro, profesor titular de Derecho Internacional Público de la Universidad de Las Palmas, afirmó que el gobierno de Pedro Sánchez tiene que decir de forma firme y contundente que no acepta la delimitación aprobada por el parlamento de Marruecos. "Ya no solo por las aguas canarias, sino por su intromisión en las saharauis, con las que el gobierno marroquí quiere afianzar su ocupación", sentencia. "España no está en las aguas del Sáhara y no debería negociarla. Si lo negocia estaría admitiendo que Marruecos tiene soberanía sobre el Sáhara y eso no es así", recalca.

Por su parte Alfonso Barrada Ferreiros, profesor del Máster en Negocio y Derecho Marítimo de Comillas ICADE y experto en Derecho del Mar, resta importancia al solapamiento con las aguas canarias, recuerda que el Sáhara Occidental está bajo la administración internacional, por lo que es Naciones Unidas quien debería llamar la atención a Marruecos.


El Sáhara Occidental, ocupación, exilio y la responsabilidad de España

La anexión del Sáhara Occidental por Marruecos en 1975 fue por la fuerza y desembocó en una guerra'', según los documentos desclasificados, la guerra del Sáhara que estuvo muy disputada entre el Frente Polisario y Marruecos, fue determinante la ayuda que recibieron los marroquíes por parte de Estados Unidos, Francia, España y Arabía Saudí gracias a las relaciones de Hassan II con Henry Kissinger, entonces consejero de Seguridad Nacional de EEUU y con los Saud de Arabía Saudí.

El 16 de octubre de 1975, la Marcha Verde es anunciada por Hasan II, al mismo tiempo que el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU rechaza las pretensiones de Maruecos sobre ese territorio. Hassan II declara sin vergüenza ninguna: ''Tenemos que iniciar una marcha verde desde el Norte de Marruecos hacia el Sur y del Este al Oeste. Tenemos, querido pueblo, que levantarnos como un solo hombre, con orden y organización para dirigirnos al Sahara y encontrarnos con nuestros hermanos allí.'







El 21 de octubre de 1975, el príncipe Juan Carlos de Borbón, heredero del dictador, se niega a aceptar la jefatura del Estado con carácter interino. Quiere plenos poderes para poder actuar en el Sáhara Occidental.

Finalmente el monarca español asumió oficialmente la jefatura de Estado el 31 de Octubre después de negarse a hacerlo una semana antes. Ese mismo día convocó un Consejo de Ministros y se puso manos a la obra. Sus contactos con su homólogo marroquí fueron constantes. Hasta entonces, según transmitió Stabler, "el Gobierno seguía vacilante" ante la falta de liderazgo y, sobre todo, el aumento de las presiones marroquíes.

Rabat envió el primer grupo de "marchadores verdes" al Sáhara el 30 de octubre, y no el 6 de noviembre, fecha oficial del inicio de la Marcha Verde, para bloquear una posible intervención de Argelia contra la invasión.


El 31 de octubre de 1975, el príncipe preside un Consejo de Ministros en La Zarzuela. Cuestión prioritaria: el Sahara.

Juan Carlos manifiesta su férrea determinación de ponerse al frente de la situación. Sin embargo, no les dice a los reunidos que él ya ha enviado a su hombre de confianza, Manuel Prado y Colón de Carvajal, a Washington, para solicitar la ayuda de Henry Kissinger. Es consciente de que una guerra colonial con Marruecos en aquellos momentos podría precipitar los acontecimientos al estilo de lo acaecido en Portugal y que podría perder su corona antes de ceñirla.

El Secretario de Estado norteamericano acepta la mediación solicitada por el nuevo jefe del Estado español, intercede ante Hassan II y en las siguientes horas se firma un pacto secreto por el que Juan Carlos se compromete a entregar el Sahara español a Marruecos a cambio del total apoyo político americano en su próxima andadura como rey de España.

El 2 de noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón visita las tropas españolas en El Aaiún en un viaje sorpresa. Está en tratos secretos con los americanos para la entrega del territorio, pero no tiene ningún reparo en aparentar con los militares (a los que traicionará en las siguientes horas igual que al pueblo español, a los saharauis y a la propia ONU) En este centro, en el curso de una bien regada amistad con los militares, hasta se permite decirlesa los oficiales de las tropas allí destacadas: “España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará elderecho de los saharauis a ser libres” y también, dice “No dudéis que vuestro comandante en jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”.

El 6 de noviembre de 1975, la Marcha Verde invade la antigua provincia africana española. En virtud del pacto secreto (alta traición) entre Kissinger, Hassan II y el traidor nuevo jefe del Estado español. Los campos de minas de la frontera han sido levantados y los legionarios españoles prudentemente retirados. España hasta se permite la desvergüenza de enviar al ministro de la Presidencia para que gire una visita de cortesía a los campamentos marroquíes de la Marcha Verde. La ONU, incómoda y sin saber qué sucede, urge a Hassan II a retirarse y a respetar la legalidad internacional. Mientras España mira hacia otro lado porque bastante tiene el principe con asegurar su corona y el monarca alauí no hace el menor caso.

El 9 de noviembre de 1975, Hassan II da por alcanzados todos sus objetivos en el Sahara y en espera de las conversaciones de Madrid, retira los campamentos de la Marcha Verde a Tarfaya. Argelia protesta y retira su embajador en Rabat. Los saharauis, traicionados por España, se aferran a la lucha armada.

El 12 de noviembre de 1975, comienza la Conferencia de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania, dirigida y controlada por EE.UU en la sombra.

El 14 de noviembre de 1975 se produce la famosa Declaración de Madrid sobre el Sahara. Por ella se entrega a Marruecos toda la parte norte de la antigua provincia española:

200.000 Kms cuadrados de gran importancia geoestratégica, muy ricos en toda clase de minerales, gas y petróleo (descubierto por petrolíferas norteamericanas y en reserva estratégica). A Mauritania (que los abandonará enseguida en beneficio de su poderoso vecino del norte) se le transfieren 70.000 Kms cuadrados del sur, los más pobres e improductivos.



Las Cortes y el pueblo español no saben nada del asunto. Todo se ha tejido entre bastidores, con la CIA, el departamento de Estado norteamericano y los servicios secretos marroquíes como maestros de una ceremonia bochornosa en la que el príncipe Juan Carlos ha movido sus hilos a través de sus hombres de confianza: -Armada, Mondéjar y Torcuato Fernández Miranda.

Mientras el Gobierno del anonadado Arias Navarro, con Franco moribundo y su porvenir político acechando, se limitó a ejercer de convidado en la mayor vergüenza política y militar de España en toda su historia. Porque, efectivamente, este país nunca jamás había traicionado de una forma tan perversa a sus propios ciudadanos (los saharauis lo eran en 1975), se había humillado de tal manera ante un pueblo más débil que él pactando en secreto su rendición, y abandonado cobardemente el campo de batalla sin pegar un solo tiro y después entregando a su enemigo acuartelamientos y armas.

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