La JIFE apunta que los terroristas en el Sahel se benefician del narcotráfico

Mohamed VI/foto
Madrid, 03 Diciembre de 2019, -(ECSaharaui).




Por Lehbib Abdelhay/ECS

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) ya había anotado esta conclusión en su último informe anual de 2018: "Considerando que África Occidental y Central eran anteriormente las principales áreas de tránsito para el tráfico de cocaína, La subregión del norte de África representó el 69% de toda la cocaína incautada en el continente africano (...). Marruecos quien ha declarado las mayores incautaciones en la región".




El Sahel ha estado desestabilizado durante varios años por las facciones terroristas que han adoptado principalmente el tráfico del cannabis marroquí y la cocaína colombiana como su principal fuente de financiamiento para sus operaciones.

Los cárteles sudamericanos han transformado a Marruecos en un "punto" de tránsito para la cocaína al mercado europeo. Esta "historia de éxito" fue posible gracias a la estrecha colaboración de autoridades que se remontan al nivel más alto del Estado marroquí.



"Además del tráfico del cannabis, que es el principal proveedor en Europa, Marruecos se ha convertido en un punto de tránsito clave para el tráfico de cocaína desdeSudamérica a través de los barcos de pesca de los generales del ejército marroquí instalados en el Sáhara Occidental ocupado (...)".

La importantísima producción de droga en Marruecos unida a las evidencias crecientes de la relación entre el mundo de los traficantes de drogas y el terrorismo, hacen necesario detenerse en el estudio de interés en gran medida prospectivo, de una relación fructífera entre delincuentes y de una progresiva convergencia entre ambos.

Además del informe de la JIFE, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) recogidos en el World Drug Report 2018, afirma que los traficantes de estupefacientes pagan a los grupos terroristas vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico para proteger los envíos que cruzan el Sahel y luego a África subsahariana.

En relación a este asunto, los yihadistas y su conexión con el tráfico de drogas procedente de Marruecos, conviene recordar operaciones en los últimos meses de vínculos de terroristas con los traficantes de cannabis que cruzan el Sáhara y el Sahel.

De tal variedad de actores y de escenarios nos detendremos precisamente en el último de ellos, la Policía marroquí anunció hace dos meses la incautación en el puesto fronterizo de Guerguerat de doce toneladas en un camión de matrícula marroquí con dirección a un país africanos, sin precisar.

La situación en Marruecos

En el país norteafricano la producción de cannabis va en aumento y la Oficina contra las Drogas y Crimen de la ONU (UNODC) afirma que la producción se ha incrementado un 30% respecto a años anteriores permitiéndole alcanzar ya el 90% de la producción mundial frente al 87% producido en 2017.




Marruecos produce cerca de 40 mil toneladas de cannabis al año en una superficie de cultivo de 52.000 hectáreas, cifras que mantienen al país como principal productor y abastecedor de esta planta alucinógena, según el Informe de la UNDOC.

La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (Onudd), autora del documento, indica que Marruecos está muy por delante del siguiente país en la lista, Afganistán, que produce al año 1.400 toneladas, sobre una superficie de cultivo de 10.000 hectáreas. La producción y la comercialización del hachís marroquí es ya de tal envergadura y se ha comenzado a combatir tan tarde.

El valle del Rif marroquí, una de las más inestables hoy del país por "Las Revueltas del Rif", es uno de los principales polos de producción de cannabis en el país si bien estos cultivos se extienden ya por gran parte del territorio (93.000 cultivos).

La incautación mundial de opiáceos farmacéuticos en 2016 fue de 87 toneladas, aproximadamente la misma cantidad de heroína confiscada ese año. La incautación de opiáceos farmacéuticos -principalmente de tramadol- en África Occidental, Central y del Norte representaron el 87 % del total global en 2016, informó UNODOC.

La utilización de la droga marroquí por los grupos y células terroristas de Malí.

Hoy es evidente para todos que los combatientes de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) - actualmente El MUYAO y otras facciones -, se benefician del tráfico de droga a gran escala desde Marruecos, y que cada vez con más frecuencia incorporan a sus células y grupos a delincuentes de todo tipo aprovechando de paso sus redes clandestinas. El pasado 13 de marzo de 2019, en Guinea Bissau, la policía localizó a un camión de pescado en el que se encontraron cerca 800 kilos de droga. Entre los detenidos se haya Mohamed Sidi Ahmed, un asesor del presidente del Parlamento de Níger, informaba Reuters.

Tras esta operación, existen claros indicios de que el cargamento interceptado en Guinea Bissau estaba conectado con la financiación de los grupos terroristas de Malí (AQMI y MUYAO). Esto resulta bastante preocupante, sobre todo, cuando se pensaba que las acciones de los cascos azules de la ONU y la intervención militar europea en el Sahel, liderada por Francia, habían puesto fin a esa colaboración.

La creciente penetración del cannabis marroquí en la región del África Occidental en general y del Magreb en particular para desde ahí saltar a Europa y a África subsahariana, está además haciendo temer a fuerzas de seguridad de varios países que dicho tráfico, hasta tiempos recientes ajeno a la zona, penetre las redes que ya traficaban con otras drogas o con seres humanos (inmigrantes) así como las células terroristas.

Publicar un comentario

0 Comentarios