"Gran parte del pulpo que llega estos días a nuestras mesas etiquetado como marroquí procede de las costas del Sáhara Occidental ocupado."

Marruecos es uno de los primeros productores de pulpo del mundo. Sin embargo, debido a la sobreexplotación en su ZEE, sus caladeros de pulpo se han reducido drásticamente. 

Madrid, 23 Diciembre de 2019.- (ECSaharaui)

Redacción ODHE/ECS
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La FAO ha identificado tres stocks diferentes de pulpo en la región del Atlántico Central Oriental, en las aguas territoriales: entre Senegal y Gambia; Mauritania; y el sur del Sáhara Occidental (caladeros de las costas de la región de Dajla).

La extracción del pulpo se desarrolla sobre todo a partir de la ocupación marroquí en la región. El sector de la pesca de pulpo se desarrolló de manera localizada en Dajla por ser una especie muy sedentaria. La mayor parte de la captura se lleva a cabo por parte de grandes buques arrastreros dotados de infraestructuras de congelación y se importa a Europa y a otros lugares del mundo.

La legislación marroquí no distingue entre aguas marroquíes y saharauis. Por ello, sus buques de pesca operan en las aguas territoriales del Sáhara Occidental a pesar de que varias sentencias de tribunales internacionales determinan que Marruecos no tiene jurisdicción sobre el territorio del Sáhara Occidental ni sus aguas adyacentes.

Marruecos no incluye el pulpo en los acuerdos de pesca con terceros con el fin de promover la especialización de la filial pulpera de altura marroquí. Esta situación no impide a algunas empresas extranjeras crear filiales marroquíes para seguir operando en estos caladeros, ahora bajo bandera del reino alauí. Existen muchas empresas mixtas, creadas con capital marroquí y extranjero, como es el caso de PULMAR (filial de la empresa vasca ARTALDE), Asmaroc (del grupo AMASUA) o Sofinas (de la viguesa PROFAND).

Se ha venido denunciando la opacidad de algunos negocios en los que participan empresarios vinculados con las fuerzas militares marroquíes, en particular, algunos altos cargos militares destinados al Sáhara Occidental. Por ejemplo, Abdelaziz Bennani, inspector general de las Fuerzas Armadas Reales y responsable militar del Sáhara Occidental ocupado, ha hecho fortuna con la extracción de recursos pesqueros.

Hay indicios de que algunas licencias, vinculadas a dos barcos de pesca, que tenían los generales Housni Benslimane y Abdelhaq Kadiri, asociados a la empresa Kaben Pêche, han sido vendidas al grupo español AMASUA, cuyo dueño es Amador Suárez.

Una fuente importante de ingresos en el sector pesquero en territorios ocupados, pues, es la posesión de licencias de pesca. Estas licencias se otorgan por parte del régimen de manera opaca. La decisión de otorgar licencias de pesca, es una prerrogativa que también se permite el monarca y que, a menudo, las puede otorgar a sus súbditos en las visitas oficiales. Las licencias de pesca son un recurso rentista ya que aquellas personas que las poseen puede simplemente alquilarlas a otras personas para explotarlas o vivir de un porcentaje de los beneficios de explotación.

En cuanto a autorizaciones para plantas de procesamiento o congelación, son conocidos los nombres del armador Hassan Brek, de Casablanca, que obtuvo licencia en 1998 y que todavía tiene una planta de congelación en Dajla bajo el nombre de Indusmar. Indusmar tiene autorización para exportar a la Unión Europea y a Rusia y trabaja con Sarma Fish.

Del pulpo capturado en aguas del Sahara, la mayoría se desembarca en el puerto marroquí de Agadir, con la intención de certificar que el producto es marroquí (proceso marroquinización). Según la asociación AMRPEN, el 62% del pulpo es capturado por barcos arrastreros industriales y desembarcado en Agadir.

No obstante, la trazabilidad del producto es posible a la luz de todas las fuentes, incluyendo la identificación de los caladeros más importantes de pulpo en el Atlántico Centro-Oriental de la FAO. Las autoridades públicas y las empresas del sector pesquero son responsables, de acuerdo al derecho internacional y el derecho comunitario, de certificar adecuada y detalladamente los productos marinos para evitar vulneraciones de derechos humanos, impactos medio ambientales o riesgos a los consumidores finales.

La pesca por arrastre es la menos selectiva y la que más impacto tiene a nivel medioambiental y de biodiversidad marina, y está limitada o prohibida en varias zonas del mundo. 

La mayor parte de las capturas destinadas a las conservas se transportan por carretera a Tan Tan, Agadir, Safi u otras localidades marroquíes, desde donde se exporta bajo bandera marroquí.
Aquí puedes descargar el informe de ODHE.

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