"Existe la posibilidad de una nueva guerra en el Sáhara Occidental".

Madrid, 11 Octubre de 2019. -(ECSaharaui)




Por Lehbib Abdelhay | Redacción GP/ ECS actualización

Yaiza Martín.



El conflicto estancado en el territorio ocuapdo del Sáhara Occidental, rara vez aparece en los titulares de la prensa internacional. En parte, eso se debe a que la guerra de guerrillas, que duró 16 años, entre Marruecos y el Frente Polisario llegó a su fin gracias a un alto el fuego firmado en 1991 bajo los auspicios de las Naciones Unidas, cuando prometió al pueblo saharaui un referéndum de autodeterminación que conduce a la independencia.




Pero también se debe a que Marruecos, que ocupa alrededor del 75 por ciento del territorio del tamaño de Colorado (EE.UU) en el noroeste de África, ha logrado convertir el territorio en un "agujero negro en materia de la información", según denuncia el último informe de Reporteros Sin Fronteras [RSF].

Ni en paz ni en guerra, no hay prensa independiente en el Sáhara Occidental ocupado que informa de manera objetiva y aquel referéndum prometido por la ONU aún no se ha celebrado. A los periodistas extranjeros a menudo se les niega la entrada al territorio escasamente poblado y rico en minerales.

Cuando llegan al Sáhara Occidental, los reporteros internacionales quedan a la sombra de las fuerzas de seguridad y a veces son expulsados. Para los periodistas saharauis, la situación es peor, añade el informe publicado por RSF a principios de este año.

Marruecos “controla la información en el territorio con puño de hierro, castiga sin piedad la práctica del periodismo local y bloquea el acceso a los medios extranjeros. La tortura, los arrestos, el abuso físico, la persecución, la intimidación, el acoso, la calumnia, la difamación, el sabotaje tecnológico y las largas condenas de prisión son el pan diario de cada periodista saharauis", denuncia RSF.

Una estrategia para documentar el efecto del conflicto, es visitar a los aproximadamente 170.000 refugiados saharauis que viven en los campamentos de Tinduf al otro lado de la berma, en el suroeste de Argelia. 


Ese fue el camino tomado por la periodista española Yaiza Martin en 2017. Martin, quien ahora trabaja para Euronews y Radio France International (RFI), viajó a Tinduf para documentar la vida de los refugiados saharauis.




Los saharauis, un pueblo árabe-bereber tradicionalmente nómada, consideran que el Sáhara Occidental es la "última colonia de África". Martin compartió sus fotos del viaje y se entrevistó con Arianna Suardi, de Periodista Global. A continuación, una versión editada de dicha entrevista:

Periodista global: Después del alto el fuego de 1991, una misión de la ONU ha sido desplegada en el territorio para organizar un referéndum. Veintiocho años después, ¿el pueblo saharaui todavía tiene la esperanza de que esto pueda ocurrir?

Yaiza Martin: "El pueblo saharaui está mental y psicológicamente cansado, porque todavía esperan aquel referéndum que nunca llegó. Por un lado, existe la posibilidad de que se inicia una nueva guerra. Es horrible, pero posible. Por otro lado, no son pacifistas con la esperanza de resolución del conflicto. Hay esperanza, especialmente entre los jóvenes. Pero no todos están de acuerdo.


GJ: El pueblo saharaui es tradicionalmente nómada. ¿Cómo es la vida para ellos en un campo de refugiados en el desierto?

Martin: Lo que más me sorprendió fue que pudieron hacer mucho sin nada en medio del desierto. Tienen sus propias tiendas, estaciones de servicio y organizaciones políticas. Viven según sus propias reglas. Fue hermoso ver cómo pueden ser muy felices con cosas pequeñas, como tomar un té juntos (...).

GJ: ¿Cómo se gana la vida en un campo de refugiados en medio del desierto?

Martin: No tienen mucho e intentan hacer lo mejor que pueden para sus familias. Muchos de ellos son camioneros. Pero debido a las dificultades económicas, algunos entran en el tráfico ilegal de drogas. Imagina: estás en medio de la nada sin ninguna otra oportunidad. Al principio me sorprendió, pero luego entendí: cuando tienes una familia, no tienes otra opción.

Sin embargo, la peor parte es que las drogas que están traficando provienen directamente de Marruecos.

La famosa berma de arena llamada "El Muro de la Vergüenza" [que divide el territorio] fue construida por el ejército marroquí para dividir el Sáhara Occidental. A pesar de eso, los propios soldados marroquíes pasan drogas directamente a los saharauis para venderlas en los países de la región. Es una locura, una historia terrible.

(...) "Destacaría cuánto admiro la naturaleza, el carácter, la fuerza y ​​la paciencia de este pueblo. Son muy generosos. Comparten todo lo que tienen aunque no tengan nada. Su forma de vida es única. Realmente merecen un buen fin a este conflicto", concluyó Yaiza.


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