Nueva Zelanda: Denuncian la llegada de barcos cargados con rocas de fosfato del Sáhara Occidental

Pretoria, 01 Septiembre de 2019. -(ECSaharaui).

Por Lehbib Abdelhay/ECS 


Josie Butler greets the Amoy Dream at Lyttelton in a protest about phosphate imports from Western Sahara.

Una decena de manifestantes se congregaron en el puerto de Lyttelton, en Nueva Zelanda, para denunciar el saqueo de los recursos naturales del Sáhara Occidental. Los manifestantes, reunidos cerca de los muelles el domingo, no pudieron acercarse al barco, el carguero Amoy Dream, pero erigieron una pancarta en un puente con vistas al puerto, según informa Stuff, un digital de Nueva Zelanda que cubrió la manifestación.







Clare Butler, un manifestante, ha denunciado ante las cámaras que el fertilizante había sido "robado" del Sáhara Occidental "ocupado ilegalmente por Marruecos".

"Cuando me enteré de las atrocidades ... me sentí avergonzada de ser una neozelandesa. Por eso estoy aquí hoy, para defender lo que es correcto, como debería hacerlo un verdadero neozelandés", denuncia.

Los manifestantes afirman que Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica y Australia han dejado de comprar el fosfato saharaui desde hace unos años.

El año pasado, un barco que transportaba fosfatos con dirección a Nueva Zelanda fue detenido en Sudáfrica después de un fallo judicial.
Protesters angry about phosphate imports from Western Sahara protest Lyttelton on Sunday.
Manifestantes enojados por las importaciones de fosfato del Sáhara Occidental protestaron este domingo Lyttelton.


La ocupación del Sáhara Occidental por Marruecos fue "brutal", agrega Josie Butler, portavoz del grupo Otautahi, que apoya la autodeterminación del pueblo saharaui del Sáhara Occidental desde la Oceanía.

"Creo que la gente de Christchurch (una localidad neozelandesa) estaría horrorizada al saber que un negocio local está financiando tal injusticia, tal terrorismo y tal brutalidad", añade Butler.

La compañía que transporta el fosfato, Ravensdown, en una declaración, dijo que la compañía trajo roca de fosfato de Marruecos y el Sáhara Occidental para proporcionar superfosfato (fertilizantes y derivados)

El Sáhara Occidental es un territorio no autónomo bajo ocupación marroquí desde 1975, año en que la fuerza colonial; España, abandonó el territorio.

La compañía alega que cumplió con un marco de la ONU a la hora de adquirir los recursos en territorios como el Sáhara Occidental y realizó "debida diligencia" con proveedores de rocas de fosfato como OCP. El grupo OCP es la compañía propiedad del Gobierno de Marruecos que explota ilegalmente la mina de Fosbucraa.

"Ravensdown está satisfecho de que OCP cumpla con el marco de la ONU en este territorio. Confiamos en que la ley nacional e internacional actualmente permita la importación de roca fosfórica del Sáhara Occidental", dijo la compañía en un comunicado.

"La subsidiaria local de OCP es el mayor proveedor oficial en el Sáhara Occidental con 2,200 empleados y otras 50 compañías locales que reciben apoyo del Gobierno de Rabat. Los hospitales, las escuelas y los programas sociales reflejan la inversión interna neta de Marruecos en el Sáhara Occidental en lugar de al revés", asegura la compañía.







"En un área de pocas oportunidades, simplemente detener el comercio de fosfato afectaría los medios de vida de muchas personas en el Sáhara Occidental", recalca.

El papel controvertido que juega Nueva Zelanda apuntala los objetivos del régimen marroquí de expropiar un recurso saharaui a sus habitantes locales, mientras mantiene y aviva el status quo que se ha creado en torno a la región y a la opinión pública e internacional, que clama por un debate serio, justo y donde los saharauis sean protagonistas.

OCP Group en jaque


Fosboucraa exporta no menos de 2 millones de toneladas de rocas de fosfato anualmente. Con más de 218 millones de dólares de ganancias en el año. Estas ganancias están dirigidas a consolidar la ocupación, para la compra de armamentos y para la represión brutal contra la población civil saharaui que se manifiesta por su derecho a la autodeterminación.

Fosboucraa se encuentra actualmente en medio de un programa de desarrollo de $ 3 mil millones para expandir el valor de sus operaciones desde la exportación de rocas de fosfato hasta la producción de ácido fosfórico y productos fertilizantes derivados.

El gobierno marroquí y sus partidarios apuntan a ambiciosos proyectos de desarrollo a gran escala del reino en el Sáhara Occidental, en particular en las zonas urbanas. Más de 2.5 mil millones de dólares han sido derramados en la infraestructura del territorio del Sáhara Occidental, significativamente más de lo que Marruecos haya adquirido por los recursos naturales del Sáhara Occidental y más de lo que es probable que obtenga en el futuro previsible. Por esta razón, los partidarios del régimen afirman que han cumplido con los requisitos relativos a los intereses, el bienestar y las necesidades de desarrollo de la población.

Sin embargo, la mayor parte del desarrollo de la infraestructura en el territorio ocupado no ha sido diseñada para mejorar el nivel de vida del pueblo del Sáhara Occidental, sino que ha implicado elaborar sistemas de seguridad interna en las bases militares, instalaciones de la policía, prisiones, aumentar la vigilancia, y todo lo relacionado con la represión y control de la población.

La construcción de viviendas, subsidios y otros apoyos para los colonos marroquíes así como terminales aeroportuarias y otras instalaciones de transporte diseñadas para acelerar la extracción de recursos. Más fundamentalmente, las decisiones sobre el uso de los ingresos procedentes de las minas y la pesca se están haciendo por el gobierno marroquí en la capital Rabat y no por la población subyugada.







En 2002, luego de que las Naciones Unidas y su Secretario General Adjunto de Asuntos Jurídicos, Hans Corell, determinaron que la explotación de los recursos naturales del Sáhara Occidental es una "violación de los principios de derecho internacional aplicables a las actividades de recursos minerales en los territorios no autónomos". Por desgracia, esto no impidió que las empresas mineras, petroleras, y las flotas pesqueras de Marruecos, Europa y Nueva Zelanda dejen de expoliar al pueblo del Sáhara Occidental.

Por ejemplo, la Oficina marroquí de Fosfatos (OCP), una empresa minera de propiedad del gobierno marroquí que controla una de las minas de fosfatos más grandes del mundo en el Sáhara Occidental ocupado, es la principal donante a las firmas de los lobbies en Estados Unidos y Europa.

Esto y otras formas de apoyo proporcionado a las fundaciones de cabildeo por OCP - ya suman tanto como 250.000.000 millones de dólares - ha levantado algunas cejas, dados los esfuerzos de estas firmas lobistas para impulsar a la administración de los EE.UU a reconocer la anexión de Marruecos del territorio a través de un plan de dudosa "autonomía", promovido por el rey Mohamed VI que negaría al pueblo del Sáhara Occidental la opción de la independencia como el derecho internacional exige.

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