"El Sahara, la CIA y el Borbón." Alfredo Grimaldos arroja luz a la implicación de la CIA en España.

Madrid, 12 Septiembre de 2019. -(ECSaharaui)



Por A.Mohamed/ECS



Alfredo Grimaldos Feito (Madrid, 1956) es un periodista de investigación licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, ha escrito numerosos artículos en revistas relacionados con la actividad de la CIA en España, desgranando por medio de investigaciones, testimonios de empleados, confesiones de antiguos miembros de la Agencia y archivos desclasificados el entramado de inteligencia llevado a cabo por Estados Unidos en España desde el fin de la 2ª Guerra Mundial.



Una de sus grandes publicaciones, La CIA en España, desvela los mecanismos de penetración de los servicios norteamericanos en la península ibérica.

"Los hombres de la CIA (Central Intelligence Agency) están detrás de casi todos los principales acontecimientos políticos y militares de nuestra historia reciente. La sede en Langley, Virginia, es un gigantesco búnker desde donde se han diseñado cientos de operaciones desarrolladas en España desde la pos-guerra mundial hasta hoy." De este modo, da comienzo la introducción de esta obra que aporta datos jugosos a la política internacional rezando que "Quienes los redactan escriben para que se les entienda, sin pudor político ni circunloquios literarios".

El 25 de abril de 1974, la Revolución de los Claveles en Portugal hace saltar todas las alarmas de la CIA y convierte a la península Ibérica en centro de atención especial de los servicios de inteligencia norteamericanos. Al mismo tiempo, la dictadura militar de Grecia se derrumba; la salud de Franco se está debilitando y el futuro de España también resulta incierto.



La CIA envía a Lisboa, como embajador, a uno de sus hombres fuertes, Frank Carlucci, con la misión de emplearse a fondo hasta que se consiga neutralizar el proceso sociopolítico desencadenado el 25 de abril. Para que no haya dudas sobre la implicación directa de la Agencia en los asuntos internos de Portugal, Carlucci será posteriormente ascendido a director de operaciones encubiertas de la CIA, cargo que ocupará con Ford y Carter. Carlucci mantiene una relación muy directa con el futuro secretario de Defensa Caspar Weinberger y con Donald Rumsfeld, en ese momento jefe de gabinete de Gerald Ford. A finales de 1975, la CIA consigue provocar la caída del gobierno izquierdista portugués de Vasco Gonçalves y asciende al poder uno de los hombres controlados por la Agencia, Mario Soares.

Mientras tanto, en España continúa la incertidumbre política. La salud de Franco se deteriora rápidamente y su desaparición física parece inminente. Aprovechando la delicada situación que vive el Régimen en esas horas, el omnipresente teniente general Vernon Walters, director adjunto de la CIA, aparece también para echarle una mano a su viejo amigo Hassan II. No en vano, el periodista Bod Woodward ha descrito a Vernon Walters como el representante del monarca alauita en la CIA.



Revolución de Los Claveles, 1974. AnnurTV

Anexión del Sáhara

En esta parte de la obra, el autor explica detalladamente los protocolos de actuación de un plan minucioso, órdenes y los pasos que siguieron desde la famosa 'Marcha Verde' hasta la culminación con el abandono de los militares españoles por orden del entonces heredero Juan Carlos, reflejando un plan de actuación ordenado y con el beneplácito y participación de grandes aliados a la monarquía marroquí.



"...Desde los tiempos del desembarco norteamericano en sus costas, durante la II Guerra Mundial, Marruecos ha sido considerado un aliado primordial por Estados Unidos. Las alteraciones provocadas por la influencia de la revolución portuguesa, que pone en peligro la base de las Azores, convierten en un lugar geoestratégico especialmente sensible toda esa zona del Atlántico tan próxima al estrecho de Gibraltar. Además, investigaciones realizadas durante los primeros años 70 demuestran que se puede obtener uranio a través del ácido fosfórico procedente del fosfato. Y el Sahara Occidental es el principal productor del mundo de este mineral. Tampoco hay que desdeñar, de cara al futuro, la importancia de sus reservas petrolíferas.

En esas circunstancias, el director adjunto de la CIA comienza a maniobrar en favor de Marruecos, para que Hassan II se apodere de lo que, hasta ese momento, ha sido el Sahara español. Y empieza a gestarse la “Marcha Verde”. Le Monde Diplomatique, en su edición en lengua inglesa, ha publicado en 2005 un informe, sustentado en documentos desclasificados de los archivos de Estados Unidos, en el que se llega a la conclusión de que la apropiación del Sahara por parte de Marruecos, en 1975, tiene éxito gracias a la intervención de Estados Unidos a su favor. En uno de estos documentos, enviado por el director de la CIA, William E. Colby, a Kissinger se indica que hay que intentar, a toda costa, “controlar la reacción contraria a Marruecos que van a provocar en La Haya sus reivindicaciones sobre el Sahara Occidental”. Y añade: “Es posible que Hassan II haya llegado a la conclusión de que una intervención armada española contra su invasión del Sahara provoque una mediación internacional favorable a sus intereses”.



Está claro que todos consideran a los integrantes de la “Marcha Verde” exclusivamente carne de cañón. El informe de Le Monde cita otro documento desclasificado en el que Kissinger, después de reunirse con el presidente Gerald Ford y con el Consejero para Asuntos Europeos, Arthur Hartman, señala: “Hay que llevar el tema a la ONU, pero con la garantía de que el Sahara pase a Marruecos”.

Mientras el secretario general de la ONU, Kurt Waldheim, recorre los países implicados en el proceso de autodeterminación del Sahara, Marruecos, a sus espaldas, urde, junto a Estados Unidos, una estrategia para apropiarse del territorio. El eje de la actuación sobre el terreno consiste en lanzar una masiva marcha civil marroquí que se introduzca en territorio saharaui. Paralelamente, las presiones políticas ejercidas por Estados Unidos deben hacer desistir a las tropas españolas de utilizar la fuerza para defender sus posiciones.

La “marcha” la diseñan agentes de los servicios de inteligencia norteamericanos en un gabinete de estudios estratégicos situado en Londres y financiado por Kuwait. El secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, es quien da el visto bueno a la operación..."

El 21 de agosto de 1975, Henry Kissinger, secretario de Estado, cierra la entrega y planificación de la Marcha Verde mediante la emisión de un telegrama a Rabat con el mensaje en clave: "Laissa podrá andar perfectamente dentro de dos meses. Él la ayudará en todo".

El príncipe heredero y su "Hermano Mayor"

El 2 de noviembre de 1975, el estado de Franco empeora con creces, de modo que, Rabat, siguiendo las estrategias y órdenes de sus aliados, lanza la amenaza de una invasión hacia el Sáhara Occidental, territorio de pleno derecho como provincia española. El príncipe Juan Carlos Borbón, realiza una visita a la capital saharaui El Aaiún con la orden de pedir a sus militares el expreso abandono de sus puestos y del territorio del Sáhara Occidental de manera total. La inminente muerte del dictador va a jugar un papel trascendental que cambiaría el curso de la historia y la vida de los saharauis.

Según recoge Grimaldos, Vernon Walters reconoce, en su libro “Silent missions”, que ayudó al príncipe Juan Carlos de Borbón y a Hassan II a negociar la retirada de las tropas españolas del Sahara y la posterior anexión de la ex “provincia” española. 


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El príncipe Juan Carlos de Borbón ordenando a sus efectivos en el Sáhara, 1975. "La CIA en España"


El comienzo de la guerra -que duraría 16 años-, entre el Frente Polisario, representante legítimo de los saharauis, surge cuando Marruecos, usando a los miles de civiles marroquíes de la Marcha Verde como "carne de cañón" comienza a bombardear la población civil saharaui con napalm y fósforo blanco, en un intento de llevar a cabo una extinción del Pueblo Saharaui para facilitar la ocupación militar, eludiendo de esta forma a la Corte de La Haya y a la Carta de las Naciones Unidas, recogiendo las obligaciones coloniales de las potencias con sus distintas colonias.

Las pretensiones de la ocupación de los territorios del Sáhara Occidental está motivada por el descubrimiento del mayor yacimiento de fosfato en Bucraa, un mineral del que se puede obtener ácido fosfórico necesario para sintetizar uranio, el mineral principal de la geopolítica mundial. Sin descartar los nuevos yacimientos de petróleo de los Territorios, y la pesca ilegal que se lleva a cabo por distintas empresas y subsidiarias europeas y marroquíes, una actividad ilegal como declara la última sentencia del Tribunal de Justicia Europeo.

La muerte de miles de civiles y militares desde 1975, la continuación de violación de derechos humanos en los territorios bajo dominio marroquí llegando a crear un estado policial y las arduas condiciones de vida a la que se someten en los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf siguen sin alentar una acción leal y de justicia que lleve a la celebración de un referéndum de autodeterminación, prometido y contemplado por la ONU bajo los auspicios de la MINURSO.

La caduca misión de la MINURSO se contradice con el paso del tiempo, con la nefasta gestión de los secretarios generales a lo largo de estas décadas, figurando una templanza en resolver el conflicto que ha perpetrado un status quo sobre la cuestión de descolonización y reconocimiento.

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