Marruecos: El perturbador

Madrid, 07 Agosto de 2019. -(ECSaharaui)

Diario el Minuto | ECS



La crisis que viven las ciudades de Ceuta y Melilla, por el cierre de la aduana del lado marroquí, forma parte de la estrategia del gobierno magrebi de erosionar a su adversario geoplítico, España. Aunque las clases dirigentes españolas y también de la Unión Europea no lo quieran ver, por la razón que fuese, estamos ante un actor perturbador, que emplea con suma habilidad mecanismos de presión, que le ha permitido convertirse en un incómodo aliado o mejor dicho mal necesario para muchos ministerios de exteriores, pero la política marroquí, no es garantía de seguridad, sino más bien lo contrario, a largo plazo será un generador de inestabilidad.

Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director Diario El Minuto para Argentina
En la década del 30 del siglo XX, el almirante francés Raoul Castex, escribió una obra de gran importancia para el pensamiento estratégico moderno: Teorías Estratégicas, (CASTEX, Raoul Victor Patrice, Teorías Estratégicas. Vol. I-V. Buenos Aires, Escuela de Guerra Naval, 1939). Está para ser consultado en la Biblioteca del Congreso de la Nación. donde desarrolló la Teoría de la perturbación. Esta ayudaría a explicar los grandes conflictos armados, a pronosticar la II Guerra Mundial, en particular el enfrentamiento con el nazi fascismo y la Guerra Fría con la URSS.

El almirante Castex identifica a lo largo de la historia diversos “perturbadores”, con aspiraciones hegemónicas: desde los mongoles, pasando por el expansionismo de las potencias islámicas, el Imperio de Carlos V, Francia de Luis XIV y de los tiempos de la Revolución, el Imperio Alemán a principios del siglo XX.




Este pensador sostenía que existen dos clases de perturbadores, regulares e irregulares. En el caso de los segundos, generalmente son consecuencia de un proceso revolucionario, como el caso de la Rusia soviética y el III Reich. En el caso de los regulares, se caracterizan por su estabilidad interna.

Castex nos dice que el perturbador es un místico, está embebido de un misticismo religioso, social o político. Este misticismo ahoga toda libertad de pensamiento y justifica el fanatismo, la violencia, el terrorismo, la demonización del enemigo político. La idea cubre todo, justifica cualquier medio. Ejemplos de ello tenemos desde la Inquisición, pasando por el empleo de la tortura, las deportaciones, el exilio forzoso, el GULAG o los campos de concentración. Incluso hay una iconografía de este peculiar misticismo, donde el culto al líder lo transforma en un ser cuasi divino.

Los perturbadores caen el nacionalismo extremo, generalmente se consideran líderes o responsables de un pueblo elegido, a lo que se puede agregar el imperialismo de estos regímenes. Nacionalista e imperialista, degeneran en militarismo o por lo menos en una política exterior agresiva, generadora de conflictos, que pueden devenir en guerras. El perturbador no se destaca, generalmente, por su habilidad y diplomacia.

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El perturbador, dice Castex se hace poderoso desde el punto de vista militar, es el principal recurso, teniendo como constante una superioridad al menos inicial sobre sus eventuales adversarios.



En esta apretada síntesis, podemos observar que Marruecos se ha comportado como un “perturbador regular” dado que su régimen estable de mucho tiempo, ha pretendido transformar al país en una potencia con proyección regional, en el marco de una agenda expansionista y agresiva, sobre la construcción de una idea casi mística, el Gran Marruecos, concepto creado por al Fassi, líder nacionalista marroquí de los 50, con el objeto de aglutinar la opinión pública en el marco de un ideal basado en la exaltación nacionalista, sobre la base de una visión tergiversada de la Historia. La monarquía, todavía endeble luego de años de colonialismo franco español, buscó unificar el país sobre la base de una ideología unificadora y que consolidase su posición en un país de cohesión nacional limitada y con importantes fuerzas centrífugas que amenazaban su disolución.

El Sultán se transformó en Rey y sobre la base de reivindicar su ascendencia con el mismisimo Profeta, ratificó su liderazgo religioso, que le garantiza un fuerte consenso social y porque no considerar sus decisiones como “indiscutibles”. La necesidad de mantener a la sociedad aglutinada y ante la incapacidad de dar soluciones a los problemas internos crecientes, encuentra en una política exterior agresiva, con veleidades imperialistas, su razón de ser. La idea del Gran Marruecos junto con la legitimidad del Rey está fuera de discusión.

Cualquier oposición a ello, será reprimida. Esta situación crea las condiciones para los “años de plomo” donde el rey Hassan II, se transformó en un dictador, la debilidad de su principal adversario geopolítico, España, lo llevará a una aventura militar, la invasión del Sahara, logrando aglutinar la sociedad en torno a un clima de exaltación nacionalista, dejando de lado otros debates pendientes, como la pobreza, el subdesarrollo y la falta de libertades y envía a su problemático Ejército, de dudosa lealtad a una guerra de largo plazo, sacándolo del juego político doméstico, con anuencia internacional.

La oposición a esta política tenía graves consecuencias, los saharauis lo pagaron con detenciones arbitrarias, abusos de todo tipo en la invasión de 1975, desapariciones, torturas y un clima de represión constante coartando libertades individuales. También en el frente interno marroquí, muchos lo pagaron con prisión en condiciones muy duras, el exilio, la desaparición y también la muerte, como el caso del líder opositor Ben Barka.

La idea del Gran Marruecos alimentó el militarismo, llevando al país una guerra que casi le causa la ruina. Será la geopolítica de aquellos tiempos, la Guerra Fría y los intereses occidentales(especialmente de Estados Unidos y Francia) en la zona, que salvaron a Rabat de una catástrofe.




Las características hasta el día de hoy, como “perturbador” siguen siendo similares a los de los tiempos de Hassan II. Quién cuestiones la presunta marroquinidad del Sahara, termina en la cárcel en el mejor de los casos. Las libertades son limitadas y el clima represivo sigue vigente en los territorios ocupados. La idea de potencia hegemónica regional siguen vigente, gracias a los generosos recursos de Arabia Saudita y el resto de las “petromonarquías” del Golfo Pérsico, que financian la compra de armamentos, calificando a Marruecos como uno de los mercados de armas más prometedores en estos tiempos de recesión y crisis.

La prepotencia continúa y cualquier crítica a la estrategia marroquí, es vista como un “insulto”. Así observamos como el Secretario General de Naciones Unidas fue agraviado y atacado, la extorsión abierta con el retiro del apoyo al componente civil de la MINURSO y las amenazas de agresión armada, unido a una negativa tajante de respetar los acuerdos de 1991. El Sahara es mostrado como una gran victoria del régimen, manteniéndola a cualquier costo, generando inestabilidad regional y vulnerando el derecho internacional, gracias al apoyo especialmente de Francia, principal respaldo de esta estrategia.

El régimen de Rabat sabe muy bien que manteniendo vivo conflictos externos, podrá de alguna manera eludir deudas pendientes con la sociedad, de la falta de oportunidades que llevan a que muchos emigren y de un sistema político, que ha radicalizado a muchos, engrosando de las filas del siniestro ISIS/DAESH, que posiblemente retornen generando una honda preocupación.




El peor enemigo del perturbador es la democracia, lo vimos en la Segunda Guerra Mundial y con el fin de la Guerra Fría. El referéndum de autodeterminación, es un acto democrático, que se sabe que si se lleva a cabo, será una rotunda derrota para el régimen marroquí y teme no sobrevivir a ello. Por ende está dispuesto a todo, para sostener una posición, que sabemos bien es insostenible, solo por medio de la fuerza y la violencia, factores que tendrán sin ninguna duda efectos en el mediano y largo plazo para la región.



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