La tragedia de Bouthaina, la niña yemení que perdió a su familia en un bombardeo de la coalición saudí

Madrid, 27 Agosto de 2019. -(ECSaharaui)







Por Lehbib Abdelhay/ECS Agencias


Buthaina Mansur al Rimi se ha convertido tristemente en el símbolo de la guerra de Yemen (AFP).
© clarin.com Buthaina Mansur al Rimi se ha convertido tristemente en el símbolo de la guerra de Yemen (AFP).

Después de que Bouthaina perdió a sus padres y cinco hermanos en el bombardeo de la coalición, su tragedia no terminó.

Única superviviente de una familia de Saná diezmada por un bombardeo en 2017, Buthaina Mansur al Rimi se ha convertido tristemente en el símbolo de la guerra de Yemen pero también en una herramienta de propaganda instrumentalizada por las partes en conflicto.







Dieciséis personas en total murieron en este ataque perpetrado, según Amnistía Internacional, con la ayuda de un artefacto explosivo de fabricación estadounidense. No queda nada de la casa familiar en el barrio de Faj Attan.

Desde entonces, una foto de Buthaina, con el rostro magullado e intentando abrir un ojo con la ayuda de sus dedos, dio la vuelta al mundo. Desde el ataque, la niña fue trasladada en circunstancias poco claras a Riad para recibir cuidados médicos.


Acaba de volver a Saná, donde la pequeña de ocho años dijo que solo aspira a ir a la escuela para convertirse en médico.

"Cayó el primer misil, y mi padre fue a buscar azúcar para ayudarnos a superar la conmoción, pero cayó el segundo misil y luego el tercero", recuerda. "Después, la casa se derrumbó".

Un mes después, los medios sauditas publicaron una foto de Buthaina en la que se veía que estaba siendo atendida en Riad.

Las circunstancias de su llegada en la capital saudita, a través de la ciudad meridional yemení de Adén, siguen siendo un misterio.







Los hutíes afirman que fue "secuestrada", con su tío Alí, por la coalición y llevada a Adén, antes de ser transferida a Riad.

"Quiero ir a la escuela y convertirme en médico", dice mientras juega con una muñeca al lado de sus primos. La pequeña espera todavía que la promesa de los hutíes se materialice.

"Quiero que pare la guerra [...]
que los niños de Yemen vivan en paz", añade bajo la mirada cómplice de su tío.

"Ella no olvida a sus padres. Está triste cuando ve cosas que le recuerdan a sus hermanos y hermanas o cuando escucha las canciones que su padre escuchaba", dice su tío.

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