'Foreign Policy' y 'Financial Times' repasan los éxitos diplomáticos y legales del Frente POLISARIO.

● El empuje diplomático del Polisario ha obligado a Marruecos a agudizar su contraofensiva.

● En este estancamiento actual, las líneas se han movido desde el árido desierto hasta el ámbito de los medios y la diplomacia.


Madrid, 18 mayo de 2019. -(El Confidencial Saharaui). Por Lehbib Abdelhay/ECS.


Campamentos Saharauis/ agencias 


En menos de una semana, dos de los grandes periódicos más importantes del planeta, 'Foreign Policy' y el 'Financial Times', han publicado dos amplios artículos sobre la consolidación política de la organización saharaui del Frente Polisario y su batalla legal contra la oupacion marroquí.

Foreign Policy es una revista bimestral estadounidense sobre política internacional y temas globales, mientras el 'Financial Times' es un periódico británico con especial énfasis en noticias internacionales de negocios y economía.

Por su parte el 'Financial Times' publica un amplio artículo bajo título: "Caso Polisario revela altos riesgos detrás del entusiasmo de los inversores sobre el ESG".

La noticia explica a grandes rasgos la batalla en los tribunales europeos respecto al Sáhara Occidental y las últimas sentencias del TJUE sobre el estatutos jurídico del territorio.

El rotativo británico describió esta batalla legal como una "guerra asimétrica en el diccionario de guerras militares" - combatientes que enfrentan ejércitos regulares - un hecho que se ha convertido en una realidad en el mundo hoy en día gracias a las acciones del movimiento saharaui contra la ocupación marroquí y sus partidarios de países como Francia y España y las grandes corporaciones multinacionales.

El Financial Times ha analizado también la última demanda presentada por el Frente Polisario contra el Consejo Europeo a finales de este mes de abril, señalando que si gana esta batalla, el Frente Polisario y sus aliados en todo el mundo podrán demandar a las empresas e instituciones que operan ilegalmente en el territorio, así como afirma que tiene soberanía sobre el Sáhara Occidental.

"No se puede saber que decisión tomará el Tribunal Europeo, pero una revisión del expediente muestra un acuerdo de simpatía en la corte por los argumentos presentados por Frente Polisario. La Unión Europea, Francia y España, corren un grave riesgo de sufrir otra derrota", añade el 'Times'.

Por la otra parte, la revista estadounidense, Foreign Policy, ha difundido una columna bien detallada sobre las estructuras diplomáticas del movimiento saharaui, que en estos días conmemora sus 46 años de existencia, la consolidación democrática así como sus batallas en África, Europa y América Latina contra un Marruecos agresivo apoyado por los países occidentales y con un presupuesto de miles de millones, como gastos en lobbie.

Bajo titular: "¿Puede John Bolton descongestionar el conflicto estancado del Sáhara Occidental?", Foreign Policy destaca la importancia de la política exterior adoptada por el Frente Polisario para llevar a cabo batallas diplomáticas por el reconocimiento, la existencia y la autodeterminación del pueblo saharaui.

El reconocimiento internacional establece el Estado; La soberanía sin el reconocimiento es incompleta. Sabiendo esto, el Frente Polisario ha realizado considerables esfuerzos para garantizar que los gobiernos de todo el mundo lo noten. Está desempeñando el papel de un Estado para una audiencia internacional, tal como lo hace en los campamentos del Sáhara, que ha gobernado y administrado independientemente desde 1976.

Estos esfuerzos diplomáticos están dando sus frutos lentamente, añade Foreign Policy. Cada año, se incluyen nuevas convocatorias para que se incluya la vigilancia de los derechos humanos como parte del mandato de la MINURSO en el Sáhara Occidental, un esfuerzo agresivamente resistido por el gobierno marroquí. Además, el apoyo oficial a la posición del Polisario en muchos países sigue creciendo. Un reciente resumen de la política sueca sobre el Sáhara Occidental afirmó que está "bajo ocupación", un término que el gobierno marroquí rechaza.